Una eventual ampliación horaria de la actividad del aeropuerto de Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna no es del agrado del colectivo vecinal del entorno de la infraestructura.
Tras la información adelantada por este periódico referida a la solicitud trasladada por varias aerolíneas a Aena, portavoces de los afectados han puesto el grito en el cielo. “Los Rodeos es un aeropuerto urbano, no hay que olvidarlo”, transmiten desde la Coordinadora Vecinal.
“Catorce asociaciones de vecinos se han unido en una plataforma para defender a los barrios de las grandes empresas que solo piensan en sus intereses económicos. Rechazamos cualquier ampliación de la actividad mientras no se protejan nuestra salud, nuestro descanso y nuestra calidad de vida”. No aceptan, recalcan, “más ruido, más contaminación, más tráfico ni que nuestros barrios se conviertan en el aparcamiento del aeropuerto”.
El manifiesto Por la salud, el descanso y la dignidad de La Laguna denuncia “el aumento del ruido y de la contaminación; la ocupación de las calles y aparcamientos por usuarios del aeropuerto y vehículos vinculados a empresa de alquiler de coches; la pérdida de espacios para los residentes, y la falta de transparencia y participación vecinal”.
En consecuencia, los firmantes exigen “el cumplimiento de los horarios aeroportuarios; medidas eficaces para reducir el ruido y la contaminación; protección del aparcamiento para los vecinos; que las empresas asuman el estacionamiento de sus vehículos, y transparencia y participación”.
A título particular, una vecina de El Coromoto y médica del hospital que atiende a la población del norte de Tenerife expresa su “profunda preocupación” por la ampliación del horario operativo del aeropuerto.
La propuesta implicaría adelantar el inicio de las 7:00 a las 6:00 y prolongar la actividad (23:00) hasta las 0:00 horas, al entender los promotores de la iniciativa que sería un avance para la conectividad insular y que reduciría la congestión.
“Para quienes vivimos bajo la ruta de los aviones”, comenta, esto supone “perder” una hora de descanso al inicio y otra al final del día. “Todos entendemos la importancia del turismo para nuestra economía, pero no todo vale. Una vez más, se prioriza facilitar la llegada y salida de visitantes a costa de deteriorar la calidad de vida de quienes residimos aquí. Necesito dormir para poder atender a mis pacientes con la responsabilidad y la seguridad que merecen. También tengo hijas, como tantas otras familias de la zona”.






