Marco González Mesa, alcalde que fue del Puerto de la Cruz entre 2019 y 2024, es premio de excelencia en Magisterio y trabajó durante dos décadas en la ludoteca de su barrio, La Vera. Ha compaginado su carrera más social y educativa con una vertiente muy creativa, dirigiendo eventos y montajes escénicos, diseñando vestuarios y escenarios y promoviendo proyectos teatrales y programas de diseño e innovación social, según sus propias palabras. Siendo muy joven obtuvo plaza en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz y ahora se encuentra en excedencia forzosa –es concejal en la oposición— y ocupa plaza de asesor en la Delegación del Gobierno en Canarias. Sigue siendo portavoz del PSOE en el Ayuntamiento portuense. (He de aclarar que su padre fue un gran amigo mío, por lo que a lo mejor se me nota cierto cariño familiar. Procuraré que no ocurra).
-¿Qué dejaste pendiente, tras salir de la alcaldía?
“Muchas cosas. El primer mandato fue durísimo, porque tuvimos que afrontar un “cero” turístico y una crisis que paró al mundo. Pero nosotros fuimos capaces de convertir la fatalidad en una oportunidad”.
-¿Cómo?
“Pues por medio de la cultura. Fuimos el epicentro cultural de Canarias en aquellos tiempos difíciles. Y, demostrando que la cultura era una apuesta segura, el Puerto fue despertando y reforzando la marca como destino y volvimos a ser una ciudad de vanguardia. Se invirtieron más de 55 millones de euros en renovación hotelera y se acometieron proyectos públicos y privados como el Centro Insular de Deportes, el hotel Taoro, etcétera. También situamos al Puerto en la más baja tasa de paro de las últimas dos décadas”.
-Además de la labor social.
“Efectivamente, ayudamos a las familias más vulnerables y generamos más planes de empleo que nunca. Pero nos faltó tiempo para atender mejor a los barrios. No bastaba con obras de mantenimiento y es que la falta de inversión no se recupera fácilmente”.
-¿Qué hacemos con el cadáver del Parque de San Francisco?
“Me encontré con un proyecto deficitario en origen, fruto de un concurso de 2013. Dimos los pasos necesarios, demolición y estudios, y el resultado fue que era una obra imposible, que pasó de 8 millones de presupuesto a 25 para sólo 600 espectadores. Y, además, los trabajos ponían en riesgo la iglesia de San Francisco y esto no lo podíamos tolerar. Hay que construir un auditorio amable con su entorno, que no necesite privatización y que podamos escuchar en él la banda de música y la Coral Reyes Barlet”.
-Bueno, siempre nos quedará la vieja estación de guaguas, ¿no?
“Sí, porque allí tiene cabida una enorme infraestructura, que albergaría el triple o más de espectadores, con las plazas de aparcamiento necesarias y que paliará la carencia que tiene el Puerto de infraestructuras culturales, grandes congresos y ferias profesionales”.
-¿El relevo en la alcaldía (ahora gobiernan PP, CC y Asamblea Portuense) ha cumplido las expectativas que motivaron la moción de censura?
“Para nada. La moción sólo ha servido para volver a perder el ritmo, para que CC y PP en el Cabildo prioricen sus inversiones en el Sur de la isla y en la zona metropolitana. Tampoco se conoce una sola inversión del Gobierno de Canarias en el Puerto en los últimos tres años. Se trata de un Gobierno de falsos titulares, de engaños continuos. Ni siquiera se ha avanzado en los proyectos que dejamos, como el parking de la Plaza de Europa, que no se ha licitado todavía. Las ansias de poder y la venganza por parte de los traidores a sus valores y principios sólo han generado en el Puerto una pérdida de turistas muy preocupante”.
-¿Tienes datos de eso?
“En el mes de mayo pasado, el Puerto perdió 16.000 visitantes. En junio, 12.000. La falta de acción para parar la vivienda vacacional ha echado a muchos vecinos de la ciudad. El objetivo era quitar a Marco y a su equipo, que estuvieron a 14 votos de la mayoría absoluta en las pasadas elecciones. Se han olvidado hasta de los planes y de las cesiones de terrenos para la construcción de vivienda pública”.
-Mira, Marco, una de las vergüenzas más miserables de la gestión pública en Canarias es ese magnífico edificio del Jardín Botánico, hace años terminado y en desuso. ¿Qué ocurre?
“Por supuesto. Cuando accedí a la alcaldía me encontré un auténtico erial allí. Después de 30 años no se había plantado un solo árbol, no existía ni siquiera proyecto para la ampliación del jardín. Había un edificio faraónico, terminado y sin dotación. Nos pusimos manos a la obra con el Gobierno de Canarias. Agricultura y Turismo se dieron la mano y por fin se encargó el proyecto. Dotamos el inmueble y conseguimos desarrollar en él actividades, como Puerto de la Cruz en Flor. Sabemos que, por fin, se ha empezadAo con la vegetación de esta joya para el Puerto y para el mundo. Veremos a ver en lo que queda”.
-¿Crees que lo de Playa Jardín se soluciona con un baño de concejales, como el de Fraga y el embajador americano en Palomares?
“No, por supuesto que no. Han faltado a la verdad y han desoído las directrices de Salud Pública. La última incidencia demuestra que el problema no está resuelto. El proceso de investigación abierto tiene una razón, el cierre de la playa, y siempre he considerado que la responsabilidad es del Cabildo de Tenerife”.
-¿Por qué?
“Cuando llegué a la alcaldía me comunicaron que la estación depuradora era deficitaria desde 2012. Conseguimos que el Cabildo, en 2023, renovara el proyecto y la financiación para renovarla. Tres años después no se ha hecho nada. Pero con el cierre de la playa descubrimos que el emisario estaba roto, encargamos analíticas y comprobamos que la rotura y pérdida de la calidad del agua eran unas evidencias más. Había proyecto y conseguimos la financiación, pero tampoco se ha hecho nada. Denunciamos públicamente el uso en exceso del hipoclorito, que da como resultado las mejoras de las analíticas y la playa está abierta. Nos alegramos, por todo lo que significa, pero eso no resuelve el problema de verdad. Tenemos en el Puerto de la Cruz a un gobierno municipal que es cómplice de la inacción del Cabildo. Y tratan de camuflar la realidad con fotos limpiando las alcantarillas. Lo grave sigue ahí y mi deber es denunciarlo y fiscalizarlo porque, a la larga, el daño va a ser irreparable”.
(Le pregunto si está preparado –y confiado—en recuperar la alcaldía en mayo próximo. Y me dice que se encuentra todavía con más ilusión que al principio. “Mira, Andrés, yo no soy perfecto y pido disculpas a los vecinos que esperaban más de mí y de mi equipo. Pero trabajo cada día para volver y para asumir el gobierno de la ciudad, sin pactos. Hemos tenido un gran déficit de gestión en Urbanismo, por culpa de mis exsocios, para dar respuestas reales y necesitamos que la gente nos renueve su confianza. La moción de censura fue totalmente injustificada”).
-El Puerto casi siempre vota al PSOE. ¿Tienes sondeos?
“Nunca he perdido unos comicios. Las ciudades cambian y las personas también cambian. Con tanta polarización, con tanto medio digital, esto es un hecho. Pero en el Puerto los valores socialistas están muy enraizados. La fuerza de la gente en contra de los gobiernos de la derecha, el enfado ante la manipulación populista de quienes tratan a la vecindad sin respeto, con falsedades, sin atención personal, la cercanía y el saber escuchar a la gente, que son actitudes propias de los progresistas, nos darán la victoria electoral”.
-¿Y las encuestas?
“Casi todos los partidos las tenemos, pero la realidad está en la calle y el recibir el apoyo de vecinos y empresarios me conceden las energías suficientes para volver a intentar lograr la alcaldía. El sillón no fue capaz de cambiar a un amigo que siempre estuvo con los portuenses. Un vecino que ellos convirtieron en su alcalde”.
-Oye, Marco, ¿cómo es posible que el edificio Iders siga en ese estado de abandono, en el mismo centro del Puerto, tantos años después?
“Ya está declarado en ruina inminente. La situación que yo me encontré con el Iders era terrible. Yo quiero mostrar toda mi empatía con la propiedad, que había perdido sus viviendas. No me pongo al lado de la posible especulación de la que siempre se habló. Había que buscar soluciones, pero existía una emergencia social para cientos de personas que ocupaban ese inmueble: dobles patologías, consumo, problemas de salud mental, convivencias problemáticas. Había que dar una respuesta humanitaria y se dio. Deshabitamos el lugar, reubicamos a sus ocupantes, tapiamos. Declaramos el edificio en ruina inminente. Los propietarios tienen ahora la opción de rehacer el edificio, con la misma volumetría, sin perder ningún derecho sobre su propiedad. Hay que seguir dando más pasos, pero pienso que el Ayuntamiento también se ha quedado dormido en este asunto”.
-Últimamente se rumorea que suenan tambores de guerra en el Gobierno de Canarias. ¿Ves posible una ruptura y un acercamiento de CC al PSOE?
“No lo creo; ellos, CC y PP, son como primos hermanos”.
-¡Joder!
“Representan valores muy parecidos y a estas alturas de la película, todavía creo menos en esa posibilidad. El personalismo es su divisa y siempre intentan no dejar un cabo sin atar. Después del ridículo que hicieron con la crisis del hantavirus, la financiación y las leyes estatales ya tendrían que haber tomado medidas; unos y otros. Sin embargo, se condenan a vivir juntos. Y, en el ámbito municipal, lo mismo. En el Puerto de la Cruz, por ejemplo, Coalición Canaria sufre desprecios continuos, falta de financiación para sus proyectos. Hay una concejala del Puerto que cobra menos que un personal de confianza y ninguna voz reclama su derecho, dentro del pacto anti natura que mantienen”.
-¿Te refieres a una CC tibia, entonces?
“Totalmente. Sería muy raro verla dar un golpe sobre la mesa. Dijeron que su única línea roja era la ultraderecha y ya han pactado dos gobiernos municipales en Canarias con Vox. ¿A quién y qué creer? La confianza en las personas debería generarla el no cambiar los principios, ni por nada ni por nadie”.
-Para terminar, Marco, vuelvo a Playa Jardín. Porque en los últimos días ha arreciado la polémica.
“Claro, porque es una evidencia que el problema no se ha resuelto y que el gobierno municipal miente. Han puesto en duda las recomendaciones de Salud Pública, con todo lo que esto significa. No se les oye exigir al Cabildo la realización de las obras pendientes. La lealtad partidista y los compromisos personales se lo impiden. Pero mi lealtad es con el pueblo, primero, y después con mis principios y valores. Por eso tengo que exigir y fiscalizar a este gobierno municipal populista”.
-Por lo menos tú te pones al teléfono. Que otros aprendan.







