El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha abierto a participación pública una propuesta de orden que incorporaría 21 espacios marinos a la Red Natura 2000 como Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) y que declararía dos nuevas Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Canarias albergaría 17 de ellos, pertenecientes a la región biogeográfica macaronésica, además de dos ZEPA, lo que convertiría al archipiélago en el mayor beneficiario de esta ampliación.
En total suman hasta 17.000 km² de superficie marina, repartidos entre La Palma, que aportaría unos 793 km² en tres espacios; Tenerife, con cerca de 564 km² en cinco declaraciones; La Gomera, con algo más de 500 km² en otras tres; Gran Canaria, que abarcaría unos 323 km² en cinco espacios, y Lanzarote, con apenas 24 km² en uno, además de compartir con Fuerteventura la cobertura de la nueva ZEPA de Aguas noroccidentales.
De los cinco espacios propuestos en Tenerife, el de mayor extensión es el de los arrecifes del norte de la Isla, casi 280 km² que recorren la costa entre Ladera Castillo y el Roque de Antequera. Ahí se ubica Las siete hermanas, una cadena de montañas submarinas, con cumbres a 50-70 metros de profundidad cubiertas de coral mesofótico, y el enclave de La Rapadura, en Santa Úrsula, con formaciones de columnas basálticas de gran valor paisajístico.
Se propone además un nuevo LIC, el Entorno de la franja marina de Teno-Rasca, complementario a la ZEC ya existente en la zona. La propuesta se justifica por sus arrecifes y bancos de arena submarinos, que sirven de hábitat a la tortuga boba, la tortuga verde, el delfín mular y cetáceos de buceo profundo como el calderón tropical. En su tramo meridional se han documentado bancos de coral negro y esponjas propios del circalitoral profundo (los fondos situados por debajo de la zona con luz suficiente para la fotosíntesis), un tipo de hábitat apenas descrito hasta ahora en Canarias.
Frente a San Juan de la Rambla, una plataforma reducida pero de alto valor ecológico alberga cuevas marinas sumergidas junto a la Baja de Los Realejos, con comunidades de coral negro, gorgonias y pennatuláceos, conocidos popularmente como plumas de mar. A ellos se suman los sebadales de Igueste y los del este de la isla, praderas de Cymodocea nodosa que actúan como elemento estructurador de los fondos blandos entre Güímar, Arafo, Candelaria, Arico y Granadilla de Abona.
La conectividad con la isla vecina queda reforzada además por la propuesta de la nueva ZEPA Aguas en torno a La Gomera y Tenerife, que protegería especies como la pardela chica, la pichoneta y la cenicienta atlántica, y que enlazaría la ya existente ZEPA del Espacio marino de La Gomera-Teno con la del entorno de los Acantilados de Santo Domingo y Roque de Garachico.
En La Palma se incorporarían tres espacios: la franja marina occidental, el entorno de la costa de Garafía y el área comprendida entre el Guindaste y Puerto Trigo, este último singularizado por la Cueva del Infierno, un tubo volcánico de interés científico.
En el caso de la isla colombina, recibiría también las aguas profundas en torno a Santiago-Valle Gran Rey, los sebadales del este y el entorno marino del noreste. Gran Canaria, por su parte, concentraría cinco espacios que combinan arrecifes, sebadales y la costa noroccidental, mientras que Lanzarote sumaría los sebadales de Famara y compartiría con Fuerteventura la cobertura de la nueva ZEPA de Aguas noroccidentales de Lanzarote.
Del 22,45% al 24,53%
De aprobarse, los nuevos espacios incorporarían en conjunto unos 22.405 km² de superficie marina protegida, lo que elevaría el porcentaje total bajo soberanía o jurisdicción española del 22,45% al 24,53%. Aun así, España se mantendría por debajo del objetivo del 30% de protección marina para 2030, fijado por la Estrategia de la UE sobre Biodiversidad y el Plan estratégico estatal del patrimonio natural.
Que un espacio se proponga como LIC no equivale a que cuente ya con una protección plena. El camino que recorre cada espacio tiene varias etapas bien diferenciadas. En esta primera fase, España trasladaría la propuesta de los 21 LIC a la Comisión Europea para su inclusión en las listas biogeográficas comunitarias. Una vez que Bruselas los apruebe formalmente, el Estado dispondrá de un plazo de hasta seis años para declararlos Zona Especial de Conservación (ZEC), la figura jurídica definitiva que contempla la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Ese tránsito exigirá además la elaboración de un plan o instrumento de gestión.







