El director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Valentín Martínez Pillet, asegura que “lo verdaderamente especial” del eclipse solar total del próximo miércoles será “poder contemplar la corona solar con nuestros propios ojos”, un fenómeno habitualmente oculto por el brillo del cielo que permitirá además estudiar en directo la atmósfera exterior del Sol.
Martínez Pillet ha abierto este lunes en el Teatro Principal el programa científico organizado en Palencia con motivo del eclipse, que reunirá en el Cerro del Otero a un equipo internacional de investigadores y cinco telescopios profesionales para obtener imágenes de la corona solar durante 104 segundos de totalidad.
En una entrevista concedida a EFE ha asegurado que la de Palencia es la actividad científica más relevante de todas las que se han organizado en España en torno al eclipse, por el número de investigadores, telescopios y medios implicados y por el objetivo científico que persigue.
El físico solar y antiguo responsable del Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos, aclara que muchos de los efectos que tradicionalmente se asocian a los eclipses, la oscuridad repentina, el comportamiento de los animales o el descenso de las temperaturas, son llamativos, pero no son el elemento verdaderamente extraordinario.
“Se hace de noche todos los días, eso no puede ser lo especial. Lo que es especial es que vemos la corona solar con nuestros ojos”, afirma.
“El azul del cielo no nos deja ver esa corona solar, pero justo en el eclipse se apaga ese azul y aparece toda la corona”, señala Martínez Pillet, señalando que se trata de mucho más que un espectáculo visual, ya que en esa región del Sol se producen fenómenos que pueden afectar directamente a la Tierra y a una sociedad cada vez más dependiente de la tecnología.
Meteorólogos del espacio
Al respecto, explica que la corona está dominada por campos magnéticos que se encuentran en constante movimiento y cuya interacción puede provocar grandes explosiones de energía.
Son fenómenos que cuando alcanzan la Tierra pueden desencadenar tormentas geomagnéticas que pueden generar auroras boreales, pero también alterar las comunicaciones, reducir la precisión de los sistemas GPS, afectar a redes eléctricas y obligar incluso a modificar las rutas de aviones que atraviesan las zonas polares.
“Todo eso se origina en la corona solar. Con lo cual entenderla es fundamental para poder predecirla. Tenemos que ser hombres del tiempo, hombres del tiempo de la meteorología espacial, de cara al futuro”, ha señalado.
Una oportunidad científica
Precisamente esa necesidad de comprender y predecir mejor el comportamiento de la corona es la que convierte el eclipse del miércoles en una oportunidad científica.
El IAC ha desarrollado un modelo mediante un superordenador que permite realizar una predicción de cómo debería ser la corona solar en el momento del eclipse.
“De ese modelo va a salir una predicción de cómo va a ser la corona. Lo que vamos a hacer en Palencia con cinco telescopios profesionales es tomar imágenes y compararlas con la predicción para comprobar hasta qué punto los modelos actuales son capaces de reproducir lo que ocurre en la atmósfera exterior del Sol”, ha explicado.
“Al compararla veremos dónde hemos acertado y dónde nuestra teoría falla”, ha apuntado.
Proyecto internacional
De hecho, el experimento que se realizará en Palencia forma parte de un proyecto de mayor alcance que tendrá su principal desarrollo durante el eclipse total de Sol de 2027, visible en el sur de España, el norte de África y Oriente Medio.
El proyecto NATE (North African Telescope Eclipse) liderado por el IAC, pretende desplegar diez equipos de observación en distintos puntos de Marruecos para seguir la sombra de la Luna y obtener imágenes de la corona durante un periodo mucho más prolongado.
En Palencia, el despliegue reunirá a investigadores españoles, estadounidenses y marroquíes. Los cinco telescopios destinados a la toma de datos se instalarán en el Cerro del Otero perfectamente orientados y alineados cuando llegue la totalidad.
Junto a los instrumentos destinados a la investigación habrá otros telescopios encargados de retransmitir el fenómeno y acercarlo al público, y un telescopio recuperado del Monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes, que ya sirvió para observar el último eclipse solar total que se vio en España hace más de un siglo.
La emoción de la totalidad
Al respecto, el director del IAC ha insistido en que el eclipse no debe verse solo como una oportunidad para la ciencia asegurando que él, que ha contemplado tres eclipses totales, continúa emocionándose ante la totalidad. “Estoy absolutamente emocionado”, ha reconocido.
Ha advertido además de que ninguna fotografía puede reproducir completamente la experiencia. “Lo que se ve con los ojos es muchísimo más impresionante. No hay imagen que transmita lo que se ve a simple vista”, ha asegurado.
“Nadie se lo debería perder”, ha concluido Martínez Pillet, convencido de que el eclipse será también una experiencia capaz de acercar la astronomía a miles de personas y despertar nuevas vocaciones.






