La historia reciente de Tenerife conserva varios crímenes que desbordaron durante semanas las páginas de sucesos. Casos separados por décadas y sin relación entre sí, pero que dejaron una profunda huella por sus circunstancias, la complejidad de las investigaciones o las posteriores decisiones judiciales.
Desde el conocido como “crimen del siglo” de la familia Alexander, ocurrido en Santa Cruz de Tenerife en 1970, hasta el triple asesinato de Guaza en 2018, la crónica negra de la Isla reúne episodios que todavía forman parte de la memoria colectiva.
Entre ellos aparecen la historia de Dámaso Rodríguez Martín, el Brujo del Moquinal; un asalto a un furgón blindado en Puerto de la Cruz cuya investigación llegó hasta Italia; y dos asesinatos cometidos en la misma pensión de la capital tinerfeña con menos de un año de diferencia.
Estos son cinco de los casos más conocidos de la crónica negra contemporánea de Tenerife.
1. Los Alexander y el llamado “crimen del siglo”
El 16 de diciembre de 1970, una vivienda del número 37 de la calle Jesús de Nazareno, en Santa Cruz de Tenerife, se convirtió en escenario de uno de los crímenes que mayor repercusión alcanzaría en las Islas.
Allí vivía la familia Alexander, de origen alemán. Frank Alexander, que entonces tenía 16 años, mató a su madre, Dagmar, y a dos de sus hermanas, Petra y Marina, en unos hechos en los que también intervino su padre, Harald Alexander. Los cadáveres fueron posteriormente mutilados.

Sabine, hermana gemela de Petra, fue la única de las mujeres de la familia que sobrevivió. En el momento de los asesinatos se encontraba fuera de la vivienda, trabajando en La Laguna.
El componente religioso y delirante que rodeó el caso ocupó un lugar central durante la investigación y el posterior procedimiento judicial. Tras los hechos, Harald llegó a definir a su hijo como un “profeta de Dios” y habló de las muertes en términos de “sacrificio”.
El juicio comenzó en marzo de 1972 ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Los informes periciales concluyeron que Harald padecía un trastorno delirante crónico, mientras que a Frank se le atribuyó un trastorno inducido.
La sentencia del 26 de marzo de 1972 absolvió a ambos al apreciar la eximente de enajenación mental y ordenó su internamiento en un centro psiquiátrico. Padre e hijo fueron trasladados al Centro Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel.
2. El Brujo del Moquinal y una fuga que mantuvo en vilo a Tenerife
Más de una década después apareció uno de los nombres inevitablemente asociados a la crónica negra de la Isla: Dámaso Rodríguez Martín, conocido como el Brujo del Moquinal.
En noviembre de 1981, Rodríguez Martín asesinó a Baldomero Rodríguez Suárez en la zona de Las Mercedes y agredió sexualmente a la joven que lo acompañaba. Fue detenido dos días después.
La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife lo condenó en 1982 a 55 años y seis meses de prisión por cinco delitos, entre ellos asesinato y violación.
Pero la historia que convirtió su nombre en uno de los más recordados de la crónica criminal tinerfeña llegó casi una década después.

El 17 de enero de 1991, aprovechó un permiso penitenciario para fugarse. Dámaso conocía bien los montes de Anaga y logró permanecer oculto durante más de un mes.
Durante la fuga fueron encontrados los cadáveres de dos turistas alemanes de avanzada edad. La búsqueda provocó un amplio despliegue policial y alteró la vida cotidiana de distintos puntos de Anaga. Algunos colegios recibieron protección y establecimientos cerraron antes de lo habitual. Su huida coincidió, además, con el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife de 1991.
La persecución terminó el 19 de febrero de 1991. Una pareja de la Guardia Civil lo localizó en una vivienda de la zona de El Solís, en Tegueste. Dámaso Rodríguez murió durante el intercambio de disparos que se produjo cuando los agentes intentaron acercarse.
3. El furgón blindado de Puerto de la Cruz y la pista italiana
Solo un año antes de aquella fuga, Tenerife había sido escenario de otro crimen de características completamente diferentes.
El 13 de marzo de 1990, dos hombres atacaron un furgón blindado que realizaba su servicio de recogida de dinero en establecimientos turísticos de Puerto de la Cruz.
Los asaltantes abrieron fuego en las inmediaciones del Hotel Bonanza. Francisco Luaces Fariña, vigilante de seguridad de 23 años, murió, mientras que su compañero Mauro Fernández, de 37, resultó gravemente herido tras recibir varios disparos. Los autores escaparon con aproximadamente 35 millones de pesetas.
La investigación adquirió una dimensión internacional.

Las pesquisas desarrolladas por la Brigada Provincial de Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife junto con la Policía italiana e Interpol permitieron identificar a dos ciudadanos italianos. Uno de ellos, Ugo Nevi, fue detenido en Barcelona, mientras que sobre Marco Fagiolo pesó una orden de busca y captura. La investigación relacionó a los implicados con una banda que operaba tanto en Roma como en Canarias.
El asesinato de Francisco Luaces convirtió aquel atraco en uno de los episodios criminales más recordados de la historia reciente del Puerto de la Cruz.
4. Los dos asesinatos de la Pensión Padrón
Décadas después, una pensión situada en la avenida Islas Canarias de Santa Cruz de Tenerife se convertiría en el escenario común de dos asesinatos cometidos con menos de un año de diferencia.
La historia judicial es especialmente compleja porque ambos crímenes no se resolvieron al mismo tiempo.
En agosto de 2010 fue localizado en una habitación de la Pensión Padrón el cadáver de un hombre. José Antonio L.A. fue posteriormente condenado por aquel asesinato mediante sentencia de diciembre de 2012.
Pero existía otro crimen anterior.
En 2016 aparecieron restos humanos en unos petates localizados en el barranco de Santos.
La investigación permitió determinar que correspondían a una mujer que había sido asesinada en 2009 y que también había residido en la Pensión Padrón.
Las pruebas terminaron conduciendo de nuevo al hombre ya condenado por el asesinato de 2010. La sentencia de la Audiencia Provincial consideró probado que mató a su entonces pareja en una habitación de la pensión y posteriormente trasladó su cadáver hasta el barranco.

En mayo de 2022 fue condenado a 20 años y un día de prisión por este segundo asesinato. El Tribunal Superior de Justicia de Canarias ratificó posteriormente la condena. Para entonces ya cumplía 17 años y medio de cárcel por el otro asesinato cometido en la misma pensión.
Dos víctimas, dos procedimientos judiciales y un mismo escenario habían terminado conectados años después.
5. El triple crimen de Guaza
El caso más reciente de esta selección ocurrió durante la madrugada del 23 de marzo de 2018 en una finca familiar de Guaza, en el municipio de Arona.
Ricardo Ortega Martín, que entonces tenía 23 años, mató a sus padres adoptivos, Antonio Ortega y Carmen Martín, y a su abuelo materno, Luciano Martín, dentro de la vivienda que compartían.
Inicialmente, el joven habló de un supuesto robo violento. La investigación de la Guardia Civil descartó aquella versión y Ortega terminó confesando los hechos, según publicó entonces DIARIO DE AVISOS.

El procedimiento llegó a juicio en 2020. Un jurado lo declaró culpable y la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife le impuso prisión permanente revisable, además de otras penas de prisión por los asesinatos.
El caso volvió a situar un crimen múltiple ocurrido en Tenerife ante una de las respuestas penales más severas contempladas por el Código Penal español.









