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La Virgen del Socorro arrastra a una multitud en la romería más ancestral

Varios miles de peregrinos llegan a Güímar desde todos los puntos de la Isla para acompañar a la venerada imagen en la Bajada más calurosa que se recuerda; hoy será la Subida
La Virgen del Socorro arrastra a una multitud en la romería más ancestral

A pesar del vaivén de cifras característico de la jornada, la Bajada de la Virgen de El Socorro volvió a convertir ayer en un río de peregrinos los apenas seis kilómetros que separan la iglesia de San Pedro, en el casco güimarero, del caserío costero.


La afluencia, sin alcanzar la sensación de desborde de otras ediciones (la celebración en lunes laborable no ayudó), volvió a poner de manifiesto la capacidad de convocatoria de una celebración arraigada en la tradición güimarera y que conserva uno de los rituales más reconocibles de la cultura cristiana, que no es otro que acompañar a la Virgen hasta el lugar en el que, según la tradición, apareció ante los antiguos pobladores de la Isla.


¿La romería más antigua de Canarias? la realidad es que no existe una fecha concreta que permita situar con exactitud el origen de la peregrinación. El cronista oficial de Güímar, Octavio Rodríguez, sitúa los primeros antecedentes del camino hacia 1643. Lo que sí está documentado es una celebración continuada durante los últimos 176 años, con la única interrupción de dos ediciones debido a la pandemia de covid-19.


A las cuatro de la madrugada, cuando la isla todavía dormía, el coche anunciador recorrió las calles del municipio al ritmo del Pasodoble de El Socorro, convertido en el hilo conductor y en uno de los binomios inseparables de esta jornada. La Bajada había comenzado.


Dos horas después, la parroquia de San Pedro Apóstol acogió la misa de peregrinos, presidida por el obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Alberto Santiago Santiago. Dentro y fuera del templo comenzaba a concentrarse una multitud que esperaba con ansías la salida.
El calor ya se dejaba notar desde primera hora, un factor que condicionó el ritmo de la bajada, pues no se realizaron tantas paradas. Sombreros, pamelas y ramas de albahaca acompañaron a buena parte de los romeros durante el trayecto.


La Virgen salía del templo de San Pedro engalanada con flores y un manto brocado con destino a la Capilla de El Calvario. Con el sonido del bucio marcando parte del recorrido, los repiques de campanas y los voladores fueron componiendo la banda sonora de una salida que volvió a congregar a peregrinos llegados desde distintos puntos de la isla. Tampoco faltó la albahaca, el Salve a la Virgen o el clásico pasodoble Nuestra Señora ya partió.


Los viandantes avanzaban junto a la procesión por el recorrido tradicional, con El Calvario y La Asomada como primeras referencias. A medida que la imagen descendía, la carne fiesta, el vino de la tierra y la cerveza iban ganando protagonismo. También aumentaba el número de peregrinos, extendiéndose progresivamente por el trazado hasta formar una larga cadena humana.


La llegada al entorno costero se produjo pasado el mediodía. Para entonces, el caserío ya se encontraba inmerso en la celebración y la imagen se dirigía hacia su ermita. Tras una fervorosa estancia, la imagen salió a esos de las siete de la tarde de la ermita hacia el humilladero de la Cruz de Tea para la representación de la Ceremonia de los Guanches, escenificación de la aparición de la Virgen a los guanches en la conocida como playa de Chimisay. Después llegó la aclamada petición de socorro en la cuesta del mismo nombre, seguida del descanso en la Capilla de Abajo y del regreso de la imagen a la ermita.


A las nueve se celebró en la ermita la misa por los difuntos, presidida por el, párroco de San Pedro Apóstol, seguida de la Procesión de las Candelas por las calles del caserío. A medianoche se dio paso a la dormida de los peregrinos a los pies de la Virgen. La celebración continuará hoy con la Subida, poniendo fin al recorrido que, un año más, selló la costa con el casco.

Populares y nacionalistas se dejaron notar en la romería

El Socorro volvió a ser ayer un escenario privilegiado para tomar el pulso a la política tinerfeña. La alcaldesa de Güímar, Luisa Castro (PP), regresó a la primera fila de la celebración junto a la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila (CC), y varios de los principales dirigentes populares: el vicepresidente de Canarias y presidente del PP regional, Manuel Domínguez; el vicepresidente del Cabildo, Lope Afonso. También hubo presencia de Coalición Canaria, con el presidente de Canarias, Fernando Clavijo; la diputada nacional Cristina Valido y la consejera de Medio Natural, Blanca Pérez. Un año después de la moción de censura que sacó a los nacionalistas de la silla de mando, también hizo acto de presencia el exalcalde Gustavo Pérez (CC), que acudió a la celebración después de abandonar el pleno municipal para asumir la dirección del ICAP.

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