El Gobierno de Canarias ha declarado la situación de prealerta por calima en todas las islas a partir de las 12.30 horas de este lunes, 26 de octubre, ante la entrada de un episodio de polvo en suspensión que se intensificará durante los próximos días y que alcanzará su máxima intensidad el miércoles.
La medida, adoptada por la Dirección General de Emergencias, se basa en la información facilitada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y otras fuentes disponibles, en aplicación del Plan Específico de Emergencias de Canarias por Riesgos de Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA).
Según las previsiones, la calima comenzará afectando especialmente a las medianías y cumbres orientadas al sur de las islas montañosas, donde las concentraciones de partículas en suspensión podrán alcanzar e incluso superar los 100 microgramos por metro cúbico (µg/m³) durante este lunes.
En Fuerteventura y Lanzarote, sin embargo, el polvo permanecerá inicialmente en altura, con escasa incidencia en superficie.
La Dirección General de Emergencias ha advertido de que ya se está registrando un deterioro significativo de la calidad del aire en numerosas estaciones de medición de Tenerife y Gran Canaria, así como en algunas de La Palma.
La calima irá a más el martes y alcanzará su máximo el miércoles
El episodio de calima podría agravarse a partir del mediodía del martes, 27 de octubre, cuando no se descarta que el polvo en suspensión comience a ganar intensidad en las cotas bajas de todas las islas.
No obstante, la jornada más complicada se espera para el miércoles, 28 de octubre, cuando podrían superarse de manera generalizada concentraciones de 100 microgramos por metro cúbico de partículas en suspensión.
Esta situación podría provocar un empeoramiento de la calidad del aire en el conjunto del Archipiélago y generar o agravar problemas de salud, especialmente entre las personas que padecen enfermedades crónicas o respiratorias.
Ante este escenario, el Gobierno de Canarias mantendrá un seguimiento de la evolución de la calima y de los registros de calidad del aire, con el objetivo de actualizar la situación si las condiciones meteorológicas así lo requieren.






