Los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) de septiembre confirmaron ayer lo que ya familias y empresas vienen padeciendo de manera muy acusada en los últimos meses y, especialmente, desde agosto. El precio de los combustibles, actualmente en máximos, está suponiendo una ruina económica.
El encarecimiento en el último año alcanza ya el 35% en Canarias, el mayor incremento de todo el país, donde, de media, el coste ha subido el 27,7%. Con los precios actuales, llenar el depósito de un vehículo de gasoil, el carburante más caro ahora mismo, cuesta una media de 100 euros.
La incidencia de este sobrecoste derivado de la guerra de Irán no se limita únicamente a la gasolina o el gasoil necesario para los vehículos. Su peso en las actividades productivas es notable. De ahí que la inflación haya subido hasta el 4,4% interanual en Canarias el mes pasado, el mayor incremento que se registra en este indicador desde mayo del año 2023. Se trata, no obstante, del menor aumento registrado en el territorio nacional, donde, de media, el IPC aumentó el 4,9%.
La evolución mensual no experimentó variación en el Archipiélago, mientras que en lo que va de año,los precios han subido el 2,6%.
El coste de los productos energéticos ha crecido el 24,2% en Canarias, mientras que la industria vio en septiembre cómo sus bienes se encarecieron el 7,9%, siendo los no duraderos los más inflacionistas, con el 13,8% más.
La Cámara de Comercio de la provincia tinerfeña advirtió ayer de que la persistencia de las presiones inflacionistas seguirá condicionando la capacidad de consumo de las familias y los costes de las empresas canarias durante los próximos meses. El presidente, Santiago Sesé, señaló que el encarecimiento de los carburantes y combustibles continúa siendo uno de los principales factores de presión sobre los precios, con efectos directos sobre los transportes e indirectos sobre la distribución y los costes del conjunto de la actividad económica.
“En Canarias necesitamos que el precio de la energía se contenga. El encarecimiento de los carburantes repercute en el transporte y termina trasladándose al conjunto de la economía, elevando los costes de las empresas y limitando la capacidad de consumo de las familias”, apuntó Santiago Sesé.
Huevos, frutas, papas y carne, los que más encarecen la cesta de la compra
En el ámbito más doméstico, es destacable la bajada de precios casi general que registraron los alimentos durante el pasado mes de septiembre, a excepción de las legumbres y hortalizas frescas. Eso sí, en comparación con agosto, ya que la evolución interanual revela que hay productos básicos de la cesta de la compra que se siguen encareciendo, de manera importante en comparación con septiembre del año pasado. Es el caso de los huevos, que cuestan el 10% más; las frutas frescas (+8,4%); la carne de vacuno (+8%); las papas (+7,7%); pescado fresco y congelado (+4,9%), y legumbres y hortalizas frescas (+4,5%). Por el contrario, bajan el pan (-0,7%); la carne de cerdo (-0,5%) y, por fin el café y el cacao, que reducen su precio el 4,8% tras muchos meses de encarecimiento.
Fuera ya de la cesta de la compra de alimentación, destaca la subida mensual del coste de la ropa y el calzado, del 10%, motivada por el fin de las rebajas de verano y el inicio de la nueva temporada. En evolución interanual estos productos se encarecieron el 5,5%.
El resto de grupos experimentaron también subidas en el mes de septiembre, entre las que destaca la del transporte, del 10%, en este contexto marcado por la tendencia al alza en el precio de los carburantes.







