Andrés Chaves

Andrés Chaves es uno de los periodistas de más dilatada trayectoria en España. Es periodista por la Escuela Oficial de Periodismo de la Universidad de La Laguna, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense (Madrid) y doctor en Periodismo por esta última Universidad (apto cum laude, la máxima calificación). Ha escrito 25 libros entre novelas, ensayos, relatos costumbristas y crónicas ilustradas del pasado en Canarias. Su tesis doctoral, que versó sobre la guerra civil en Canarias y su prensa patriótica, ha sido publicada. Es autor de más de 30.000 artículos y trabajos periodísticos a lo largo de sus más de 40 años de profesión

Las camisetas

El tema de conversación nacional, por si no fuera poco lo que hay por ahí, es el porqué tres jugadores del Real Madrid -Mbappé, Konaté y Vinicius- vistieran solo a medias las camisetas de apoyo a Ceuta, antes del partido contra el Elche. Cuando se mezcla el fútbol con la política, mal asunto. El apoyo

Más seco que un esparto

Estoy seco de ideas. Como un esparto. Con lo único que disfruto es con los discursos de Cayetana Álvarez de Toledo, que tenía que ser la candidata del PP y no el aburrido de Feijóo. Antes de lo del ático yo hubiera votado por Ayuso, pero ahora no sé. Un ático para un político es

El poder no sirve para nada

Después de mucho darle vueltas, he llegado a la conclusión de que el poder y el dinero no sirven para nada. O acabas millonario o en la cárcel. Y el dinero, y viejo tú, no te lo puedes llevar a la tumba. Se cuenta la historia -falsa, probablemente- de un señor muy rico de Santa

El crepúsculo de las ideologías

Le pido prestado el título a Gonzalo Fenández de la Mora, aunque ya no está entre nosotros. Político franquista y filósofo, un tanto inmovilista según sus detractores, retrató como nadie el final de las ideologías, que se convirtieron en innecesarias desde que la bendita Transición dejó de cumplir su papel, porque ya no hacía falta.

Todo me molesta

Todo me molesta. Pero quienes más turban mi tranquilidad de jubileta son los niños chillones y las motos. Cuando más interesante está la trama de la serie que veo en la tele, pasa una moto con el escape libre y un mago peludo encima, o un elemento barriada, que viene a ser el hijo o

Bermúdez ya tiene el disfraz

José Manuel Bermúdez, carnavalero de pro, alcalde chicharrero, a quien le guardo sincero aprecio, dispone de su disfraz para la fiesta: el del flautista de Hamelin, protagonista de la leyenda alemana inmortalizada por los hermanos Grimm, sobre la que escribió Goethe, se compusieron óperas y operetas y el sujeto se convirtió en todo un personaje.

Fotos viejas

Estoy conservando por un lado -y tirando las molestas- fotos antiguas y viejas, que no es lo mismo. Y se me cae el alma a los pies: muchos de los que aparecen en esas fotos ya no están en el mundo de los vivos. Llevo como veinte álbumes revisados y me ha entrado tremenda depresión.

Que no me duela la pierna

Me contaba su nieto, Miguel de la Vega, que cuando a su abuelo, el gran médico otorrino don Juan Vidal, lo invitaban a una sesión de la Academia, o a asistir a algún acto social, el ilustre galeno respondía siempre lo mismo: “Disculpen, no asistiré, porque lo único que yo quiero es que no me

Siempre invadidos

Los 100.000 hijos de San Luis acabaron con el trienio liberal, allá por 1823, invadieron España y propiciaron el poder absolutista del imbécil de Fernando VII. Pasa lo mismo ahora, se ha filtrado una lista de 40.000 agentes marroquíes repartidos no sé si por el mundo o por España y pronto se sabrá el contenido

En las noches de luna y clavel

No es mío el título, sino de Carlos Cano, que en paz descanse. Yo las noches me las paso en vela porque desde hace años tengo lo que se dice un horario cambiado. Nadie ha podido alterar las horas de mi sueño, que son de cinco de la madrugada a once de la mañana; y

Ladrones

Mi amigo Félix Lam me envía, desde el Bronx -zona buena-, un pin que me compró en la tienda de Donald Trump, en la Quinta Avenida, con la bandera de los Estados Unidos. Valor, cinco dólares, o sea, unos cuatro euros. Una oficina de Correos del Bronx le cobra 23,50 dólares, unos 18 euros, por