La estética del nada que hacer
Entre los jóvenes españoles, por desgracia, se ha instalado la estética del nada que hacer, salvando, por supuesto, algunas honrosísimas excepciones. Son los ninis, los que ni estudian, ni trabajan, ni dan puto golpe, sino que viven a costa de los mendrugos que salen de las manos de sus padres. Estos insensatos explotan sin piedad
