MEDIO AMBIENTE

“Han convertido las aguas de las Islas en una cloaca, esto hay que detenerlo”

La responsable en España de la campaña A toda Costa de la ONG, Paloma Nuche Gálvez, considera que si “un porcentaje tan elevado del PIB canario se debe al turismo, nos estamos cargando la gallina de los huevos de oro

Paloma Nuche, autora del informe de la ONG A Toda Costa. Sergio Méndez
Paloma Nuche, autora del informe de la ONG A Toda Costa. Foto: Sergio Méndez

Esperanza, el barco de Greenpeace, llegó ayer al puerto de Santa Cruz de Tenerife como parte del recorrido que está realizando por distintas provincias españolas para denunciar la urbanización masiva de la costa y sus efectos colaterales. El buque permanecerá en la Dársena de los Llanos hasta el lunes por la mañana y podrá ser visitado por las personas que lo deseen hoy, de 17.00 a 21.00 horas, y mañana y el domingo, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00 horas. En el caso de las Islas, Paloma Nuche Gálvez, responsable en España de la campaña A toda Costa de la ONG, destacó que “somos conscientes de la contaminación severa que hay en las aguas de baño de Canarias”, y recalcó los 394 puntos de vertido al mar en el Archipiélago, “lo que nos genera una gran preocupación”, y les hace pensar que “han convertido el mar que rodea Canarias en una cloaca”.

Esta doctora en Ecología es responsable del informe A Toda Costa, elaborado por Greenpeace y el Observatorio de la Sostenibilidad, que evalúa el estado de la costa española a través de la pérdida de bienes y servicios ambientales de los 10 kilómetros más cercanos a la franja litoral.

En los últimos años, la urbanización en el litoral español ha crecido el 57%. En 2013 se aprobó la nueva Ley de Costas, pero “no parece haber indicios de abandono de la construcción masiva ni del acoso a los últimos espacios vírgenes”. La propia Ley de Costas entiende la conservación de estos bienes y servicios “en toda su extensión”; sin embargo, se ha “centrado su protección” en la franja de dominio público marítimo-terrestre que abarca con carácter general 100 metros de la ribera del mar. Los resultados del informe demuestran que “son los espacios naturales protegidos los que han puesto freno a la urbanización desbocada” y esos espacios preservan “los sistemas de excelencia”, pero la costa “proporciona bienes y servicios ambientales que son clave para el desarrollo económico y social de la zona”. Durante los últimos 30 años (el periodo de vigencia de la Ley de Costas de 1988), el incremento de superficie urbanizada en Canarias ha sido del 130%, frente al 105% de la media española. En total, el 11,9% de la superficie costera de las Islas está degradada (es inservible e incapaz de producir bienes y servicios), debido principalmente a la construcción. Aunque el Archipiélago ocupa el séptimo lugar a nivel nacional, “el incremento de superficies artificiales (urbanizaciones, muelles, playas artificiales, etc.) crece a una velocidad desorbitada, es el más alto de todo el país, pues se ha multiplicado por cuatro”.

Este informe de Greenpeace analiza la situación de la costa provincia por provincia y la fotografía general, según Paloma Nuche, “es alarmante”. El 36,5% de la línea de playa en España está urbanizada y “más de un tercio de los ecosistemas colindantes han sido destruidos”. En el caso de Canarias, la degradación de la línea de playa en la provincia de Las Palmas, es del 30%, lo que supone que “un tercio de los ecosistemas naturales de sus playas están destruidos”; sin embargo, en Santa Cruz de Tenerife, el dato es menor, con el 10% de la línea de playa urbanizada, pero Nuche destacó que, “incluso durante la crisis inmobiliaria y de la construcción, esa presión se incrementó el 4% (2005-2014)”.

Tras recordar la reprimenda del Tribunal de la UE sobre los impactos de los vertidos al mar en Valle de Guerra y Güímar (ayer, la ministra Teresa Ribera calificó de “muy dura” la sanción de 12 millones impuesta a España), precisó que también hay otros vertidos de aguas residuales incontrolados en nuestras costas. Según el Gobierno regional, en las Islas hay 394 emisarios y puntos de vertido al mar, de los cuales 277 no están autorizados, “lo que nos genera una gran preocupación, y nos da a entender que estamos convirtiendo el mar que rodea a las Islas en una cloaca”, por lo que abogó por “detener esta situación”.

La presión sobre la costa también podría estar entre las causas de la proliferación de cianobacterias. “Es posible que sea una de las principales causas”. Cerca del litoral se ha concentrado una gran población que debe ser abastecida de bienes y servicios, y que, a la vez, genera ingentes cantidades de residuos “difícilmente depurados por los sistemas de saneamiento y los propios ecosistemas naturales. Tenemos una costa sobreexplotada, además de contaminada”, finalizó Paloma Nuche.

El barco Esperanza de Greenpeace permanecerá hasta el próximo lunes en Tenerife y podrá ser visitado desde esta tarde y hasta el domingo. Sergio Méndez
El barco Esperanza de Greenpeace permanecerá hasta el próximo lunes en Tenerife y podrá ser visitado desde esta tarde y hasta el domingo. Sergio Méndez

“Nos estamos cargando la gallina de los huevos de oro”

Para Nuche, si “un porcentaje tan elevado del PIB canario se debe al turismo, nos estamos cargando la gallina de los huevos de oro. Si queremos tener un desarrollo sostenible, debemos contar con un turismo ordenado y conservar los ecosistemas únicos en el mundo que hay en Canarias, y que son la base de la riqueza de las Islas. Hay que frenar su destrucción”.