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Adeje deberá indemnizar, llegado el caso, a Cuna del Alma

El consejero José Antonio Valbuena recuerda que el Ayuntamiento concedió la licencia sin el pertinente estudio de impacto ambiental simplificado, que exige la ley para esta urbanización
El Cabildo prepara un informe sobre la paralización de Cuna del Alma
Las obras en el Puertito de Adeje permanecen paralizadas cautelarmente desde el pasado día 11. Sergio Méndez

El consejero de Planificación Territorial, José Antonio Valbuena, aseguró ayer en la Cadena Cope que el Ayuntamiento de Adeje debería indemnizar a la empresa promotora del proyecto Cuna del Alma en el caso de que el expediente que ha iniciado su departamento concluya que la Corporación local concedió la licencia sin el pertinente estudio de impacto ambiental.

El consejero explicó que tanto la Ley de Impacto Ambiental como la antigua Ley del Suelo exigen un estudio de impacto ambiental simplificado para las urbanizaciones vacacionales fuera de suelo urbanizado, como es el caso de Cuna del Alma, en el Puertito de Adeje.

Además, señaló que al tratarse de un estudio simplificado “el órgano ambiental” competente es el Ayuntamiento de Adeje, y, por tanto, tendría que asumir eventuales indemnizaciones por haber “causado el daño” a la empresa dictando un acto administrativo, en este caso la concesión de una licencia, sin cumplir con todos los requerimientos.

Valbuena afirmó que de haberse realizado dicho trámite, que “no hubiese sido complejo”, “no estaríamos en este punto”, y añadió que “en Canarias es muy importante que cualquier inversor sepa que en la legislación ambiental no hay que buscar el atajo para ir más rápido sino el atajo que sea más garantista”.

“La legislación ambiental hay que cumplirla en la línea definida, por tortuosa que sea. No hay atajos”, subrayó el consejero de Planificación Territorial frente al argumento de la “inseguridad jurídica” que se genera con estos expedientes y la posible “fuga” de inversores en el Archipiélago. Sobre el planteamiento de los promotores de Cuna del Alma de proseguir con las obras en el 98% del suelo, pues la presencia de la planta protegida viborina triste, que motivó la paralización cautelar de la obra, solo afecta al 2% restante, ha remitido a la ausencia del estudio de impacto ambiental. En él se debe realizar un análisis “riguroso” de todas las especies vegetales presentes y así evitar “daños de imposible o difícil reparación”.

Asimismo, indicó que no dispone de datos sobre si la viborina triste está en “más o menos” el 2% de la superficie del proyecto y manifestó que el proceso de estudio es complejo, pues se ve condicionado por “el ciclo vital propio” de las especies vegetales.

“El problema”, en el caso de la viborina triste, dijo, es que “no se puede trasplantar” como una palmera, y negó que el hallazgo de esta especie se haya utilizado como “excusa” para paralizar el proyecto de forma cautelar.

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