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La prueba que despierta traumas de la EGB vuelve a hacerse viral: “Era aterrador”

Apela a esa generación que vivió una educación física sin miedo a las contusiones, donde los obstáculos no eran una opción y donde el resbalón casi formaba parte del aprendizaje
La prueba que despierta traumas de la EGB vuelve a hacerse viral
La prueba que despierta traumas de la EGB vuelve a hacerse viral. DA

Para muchos, el potro de gimnasia no era un aparato deportivo, sino una prueba de supervivencia. Y así lo ha confirmado un tuit que, sin pretenderlo, ha desatado la nostalgia (y pequeñas crisis postraumáticas) entre los exalumnos de la EGB. La publicación en la red social X (antes Twitter) de @juatmanmenorca1, que muestra la imagen de este icónico obstáculo de madera, ha logrado que algunos revivan el ‘trauma’.

“Para los que tenemos más años que un bosque, esto en EGB era aterrador”, escribió el usuario. El impacto fue inmediato: miles de interacciones, cientos de respuestas de solidaridad y relatos de épicas (y no tan épicas) hazañas sobre este temido artilugio de educación física. La conversación se llenó de recuerdos de tropiezos, sobresalientes sufridos y hasta sueños frustrados de exhibiciones canceladas en el último momento.

Entre los comentarios más destacados, hay quien recuerda con amargura cómo su colegio organizó dos semanas de entrenamiento para una exhibición de saltos acrobáticos… que nunca llegó a celebrarse. Otros rememoran el “terror absoluto” de tener que enfrentarse al potro con una cama elástica como única aliada mientras toda la clase miraba, la profesora suspiraba y la decisión de saltar tardaba en llegar.

Y no faltan aquellos que, lejos de verlo como un enemigo, convirtieron el gimnasio en su propio “Humor Amarillo” improvisado, apilando colchonetas y haciendo del potro una atracción más de su parque de diversiones escolar.

La conclusión es clara: la relación de los alumnos con este aparato iba desde el pánico absoluto hasta la diversión clandestina, pero indiferente no dejaba a nadie.

El éxito de este tuit no es casualidad. Apela a esa generación que vivió una educación física sin miedo a las contusiones, donde los obstáculos no eran una opción y donde el resbalón formaba parte del aprendizaje.

En la era de los algoritmos y las publicaciones efímeras, esta explosión de nostalgia ha logrado lo impensable: que miles de adultos revivan en X su propia historia con el potro… sin necesidad de volver a saltarlo.