arona

Vecinas de Ten-Bel rescatan de la ruina el minigolf, arreglan un parque y crean una biblioteca

Tras un año y medio limpiando y reparando espacios de Costa del Silencio, un grupo de voluntarias, de diversas nacionalidades, recupera ahora un lugar icónico y añorado de la urbanización que fue el primer destino turístico del sur tinerfeño
Vecinas de Ten-Bel rescatan de la ruina el minigolf, arreglan un parque y crean una biblioteca

Quienes disfrutaron de la época dorada de Ten-Bel, allá por los años 70 y 80, guardarán recuerdos de algunos símbolos de la primera urbanización turística del sur de Tenerife, como la torre junto al centro comercial, la piscina natural de La Ballena, el tren naranja que recorría los complejos, los dos muellitos junto al paseo de Maravilla o el minigolf de Damon Park, el primero que se construyó en la Isla.


Esta última instalación, que llevaba años abandonada y con un aspecto ruinoso, al igual que el parque que la rodea, ha sido recuperada y ofrece actualmente una imagen que no se recuerda en décadas. Y ha sido posible gracias al empeño de un admirable grupo de residentes, formado mayoritariamente por ciudadanas europeas jubiladas, que, lideradas por Hannelore Ottevaere, vecina belga de Costa del Silencio, se han puesto manos a la obra para rescatar del olvido un espacio lleno de recuerdos del que disfrutaron varias generaciones.


El colectivo, integrado por una treintena de residentes (unos fijos, otros durante los meses de invierno), conforma la Asociación Ambiental Costa del Silencio Limpia y se ha entregado en cuerpo y alma a arreglar, uno por uno, los hoyos del circuito, levantando las alfombras verdes en pequeños trozos, dado su estado de deterioro y su fuerte adhesión al pavimento, y sustituyéndolas por nuevos tapetes gracias a las donaciones obtenidas a través de diversas actividades, entre ellas, la venta de un calendario solidario que fue todo un éxito.


Además, este grupo de ciudadanas -hay también varios hombres- ha rehecho y pintado de blanco los muros y ha arreglado los jardines, colocando plantas de bajo consumo de agua. Del mantenimiento de los espacios verdes se ocupa una vecina italiana, ya jubilada, que vive en un apartamento próximo y que carga, a diario, garrafas de ocho litros de agua para mantener vivas las plantas.


Todas preparan, con ilusión, el acto de “inauguración”, la próxima semana, del icónico recinto de ocio después de un largo mes de intenso trabajo desarrollado por brigadas de limpieza y mantenimiento de entre 10 y 20 personas, que han actuado tres veces por semana, entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde. Será el próximo sábado día 15 cuando se celebre, a las 11.00 horas, el torneo inaugural del nuevo minigolf , “abierto a la participación de quienes quieran venir a acompañarnos”, señaló a DIARIO DE AVISOS Hannelore Ottevaere, artífice del solidario movimiento vecinal, quien, junto a la asociación, ha diseñado una jornada llena de actividades para conmemorar tan señalado día.


Además de la apertura del minigolf, los artistas Olga Lvova y Norbert Pralow expondrán sus pinturas y bocetos, respectivamente, en la antigua estación del tren infantil, donde la asociación ha montado un rincón de lectura y hasta una biblioteca gratuita. Pero, además, se presentará un “librito”, explica Hannelore, en el que se invita a dar un paseo por Ten-Bel a lo largo de dos kilómetros donde confluyen naturaleza y arte a través de los murales panorámicos del pasado, recreados por Olga Lvova. En el trayecto se aprecian las mejoras ejecutadas por este grupo de ciudadanas desde que su fundadora plantó la semilla, en septiembre de 2023, cuando comenzó a recoger, junto a su hija, latas, botellas y plásticos de unos terrenos próximos a la urbanización Chayofita.


Desde entonces, las voluntarias de Costa del Silencio Limpia no han parado de organizar zafarranchos en descampados y terrenos particulares, podar árboles, borrar grafitis y pintar muros y bancos “para limpiar Costa del Silencio y su nombre”, como comenta su impulsora. Sus acciones han permitido recuperar la cancha deportiva de la calle Polifemo, adecentar el parking Punta del Viento, en Las Galletas, mejorar las pistas de tenis junto al minigolf y poner en marcha la mencionada biblioteca gratuita al aire libre, donde los usuarios pueden tomar y donar libros de segunda mano a cualquier hora.


El acto del sábado contará con más alicientes, entre ellos, una tómbola en la que se han implicado negocios de Costa del Silencio y en la que se repartirán premios que van desde cenas para dos personas a cheques-regalo y consumiciones en los establecimientos de la zona. Desde el área de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Servicios Públicos del Ayuntamiento de Arona, que dirige Clari Pérez y que colabora con la asociación facilitándoles materiales y herramientas, se cederán cien sillas para la tómbola, prevista para las 3 de la tarde, en el bar belga Bij den Tommy, en la avenida José Antonio Tavío.


Sobre el uso del minigolf por parte del público, Hannelore aclaró que las instalaciones “estarán ahí para quien quiera hacer uso de ellas a partir del sábado, aunque de momento los que vengan a jugar tendrán que traer los palos y las pelotas, porque no podemos alquilarlos”, si bien la asociación estudia adquirir este material y ofrecerlo a los usuarios a cambio de “la voluntad”.


La ciudadanía valora y aplaude la labor altruista de este grupo de personas que con sus acciones se han ganado las simpatías de residentes y turistas. Sus tareas incluyen la recogida de monedas de céntimos, latas y toallas, cuyos fondos destinan a los refugios de animales Live Paws y La Esperanza del Sur, en Parque La Reina.


“Vamos por la calle y todos nos saludan, el otro día me regalaron un bizcochón, otro nos dieron 10 euros para que la asociación siga haciendo cosas, la verdad es que muchas veces voy caminando por la calle y parezco una reina”, bromea Hannelore. No es para menos. Costa del Silencio está en deuda con este grupo de activistas ejemplares.