Una publicación reciente en la página de Facebook Tenerifeando muestra el visible deterioro del conocido como Castillete de Guayonje, situado en la costa norte de Tenerife, cerca de la desembocadura del Barranco de Guayonje, en el municipio de Tacoronte. En las imágenes difundidas, puede apreciarse gran parte de la estructura derrumbada, con restos esparcidos entre escombros.
Este inmueble, también denominado Castillo de Guayonje, forma parte de la Finca Domínguez, que en su día fue propiedad de la familia del pintor surrealista Óscar Domínguez. Concebida originalmente para el cultivo de plataneras, la finca albergaba esta residencia vacacional, convertida con los años en una de las estampas más singulares del litoral tacorontero.
A pesar de su valor simbólico y su conexión con la historia reciente del municipio, el castillete no está incluido en ningún instrumento de protección en materia de patrimonio cultural. Ya en julio de 2024, Diario de Avisos había informado de su estado de abandono, señalando que la torre central parecía resistir el paso del tiempo, mientras que la parte más expuesta al acantilado presentaba daños estructurales significativos.
El inmueble puede contemplarse desde el paseo marítimo de Mesa del Mar. Para ello, es necesario atravesar el túnel que lleva a la playa de La Arena y continuar a pie hasta el antiguo camping, desde donde se divisa su ubicación sobre el acantilado.
La figura de Óscar Domínguez está íntimamente ligada a este enclave. El artista se integró en el grupo surrealista de París en 1934, aunque su conexión con lo onírico y lo fantástico ya se manifestaba antes en composiciones marcadas por el paisaje insular. Elementos como la arena negra, los dragos, la lluvia horizontal o los mares de nubes se reflejan en su obra con una estética vinculada a las geografías atlánticas, frecuentemente evocadas en su pintura.





