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Grave denuncia de una concejal de Guía de Isora tras abandonar su cargo por “acoso laboral, vejaciones e invisibilización”

El PP rechaza las acusaciones de acoso laboral que argumenta la edil y asegura que nunca les expuso que ese era el motivo; la posibilidad de una censura sobrevuela el consistorio
Ayuntamiento de Guía de Isora

La concejala, Acerina González Prieto, comunicó ayer su decisión de abandonar el grupo municipal del Partido Popular (PP) en Guía de Isora para pasar a ser edil no adscrita. En un duro escrito remitido a los medios, González justificó su decisión alegando haber sido víctima de “acoso laboral, vejaciones e invisibilización” dentro de su grupo político y también, dejándolo entrever, dentro del grupo de gobierno.

Una situación que se saldó hace meses con la reestructuración de varias áreas y su posterior baja laboral. Sin embargo y ante todo lo expuesto, fuentes internas del PP aseguraron a DIARIO DE AVISOS que monitoreaban de cerca la situación desde que se conoció la situación de baja en la que se encontraba la edil, a la vez que niegan tajantemente que en ningún momento González expusiera cualquier situación que pudiera interpretarse como “acoso laboral o actos ilícitos”. Sostienen que los problemas esgrimidos por la edil se referían a otro tipo de conflictos como, por ejemplo, desavenencias personales.

La salida de González supone otro golpe para la ya frágil mayoría del grupo de gobierno de Guía de Isora, formado por Coalición Canaria (CC) y el PP, bajo el liderazgo de la nacionalista Ana Dorta. El bloque contaba con 10 concejales tras la marcha de David Agustín Reyes en junio de 2024 al grupo de no adscritos.

Con esta nueva baja, esta vez desde las filas del PP, el gobierno local queda reducido a 9 ediles (6 de CC y 3 del PP), por debajo de los 10 del PSOE.

A pesar de que esta situación numérica marca una minoría de facto, lo cierto es que esta realidad ya se vivía desde hace meses debido a la ausencia de la concejala en los plenos.

Acusaciones de gravedad

En su declaración, la edil sostiene que fue víctima de un “aislamiento sistemático” y una redistribución “arbitraria” de sus funciones, lo que deterioró su bienestar tanto personal como profesional. Asegura que intentó resolver la situación por los cauces institucionales, sin éxito, y denuncia la falta de respaldo de su partido. Pese a su salida, afirma que mantendrá su labor política como independiente “con lealtad hacia la ciudadanía”.

Desde la dirección del PP aseguran haberse sorprendido por la decisión de González. Carlos Álvarez, portavoz municipal del PP, sostuvo que “no existía ningún conflicto personal ni político con la edil”, y que durante los seis meses de su baja el grupo mantuvo una relación normal con su figura.

Respecto a la reasignación de las funciones del área de Bienestar Social, que hasta mediados de mayo estaba bajo la dirección de González, el segundo teniente de alcalde explicó que la reestructuración respondió a problemas de solapamiento entre concejalías.
Según afirmó, las competencias fueron agrupadas en torno a Fabiola Navarro (PP), quien ya gestionaba las áreas de Mayores y otras relacionadas, con el objetivo de lograr “una gestión más eficiente, y no como un intento de apartar a la edil”.

Álvarez señaló que, históricamente y en el municipio, estas áreas se gestionaban de forma conjunta, pero actualmente sufrían problemas persistentes derivados de la división interna de la concejalía.

“Si ha optado por esta salida, se respeta, pero no compartimos las acusaciones. No sabemos cuál es el motivo real de su baja, nunca nos lo comunicó”, concluyó.

En este sentido y de manera más amplificada, fuentes internas del PP han confirmado a este periódico que se mantuvieron contactos directos con González para intentar reconducir la situación. “Se trató el caso de cerca. Siempre se habló de desavenencias personales, no de ningún caso de acoso”, afirman. El partido considera que la concejala optó por “precipitar su decisión antes de que pudieran concretarse alternativas”.

“Situación grave e inédita”

Desde la oposición, la portavoz del PSOE, Josefa Mesa, calificó de “grave” la denuncia de González y lamentó que no se le haya prestado el apoyo necesario desde dentro del grupo de gobierno. “Nadie, de ningún partido político, ha sido capaz de tenderle la mano. Están acosando a una compañera y se encuentran todos en el mismo saco”, declaró.
No obstante, la portavoz socialista también dejó claro que, por ahora, “no es momento de hablar de una moción de censura”, aunque señaló que, el PSOE, como fuerza más votada en el municipio, se considera “legitimado” para tomar decisiones si la situación municipal “no mejora”.

El futuro del consistorio dependerá en gran medida de la postura que adopten los concejales no adscritos, mientras la posibilidad de una moción de censura sigue sobrevolando el municipio.