En los últimos días se han registrado varios avistamientos de tiburones en Canarias. El pasado viernes, bañistas de la Playa de Las Vistas, en el municipio de Arona (Tenerife), grabaron a un escualo que apareció en la orilla.
A este episodio se suma otro vídeo donde se observa a dos personas buceando en Los Cristianos y se encuentran con un tiburón mako, una especie considerada vulnerable que, aunque frecuente en aguas profundas del Atlántico, no suele acercarse a zonas turísticas tan concurridas como la costa sur de Tenerife.
Ahora, el Centro de Buceo El Bajón, situado en La Restinga (El Hierro), ha compartido imágenes de un monstruo de Malpelo, un ejemplar que no se registraba en la zona desde 2019. El centro ha explicado que esta especie habita a profundidades de entre 400 y 800 metros, aunque en las últimas semanas varios centros de buceo habían reportado avistamientos.
En este caso, apunta, se trata de hembras preñadas de monstruos de Malpelo que en esta época del año se aproximan de forma puntual a aguas más superficiales.
Sobre el monstruo de Malpelo
El monstruo de Malpelo o tiburón solrayo (Odontaspis ferox), también llamado tiburón liso o tiburón dientes de perro, pertenece a la familia Odontaspididae. Tiene un cuerpo alargado, hocico cónico y coloración gris uniforme. Puede alcanzar hasta 3,6 metros en el caso de las hembras.
Es una especie difícil de observar, ya que habita principalmente sobre fondos arenosos entre los 400 y 1.000 metros de profundidad. Se cree que las hembras preñadas ascienden a aguas menos profundas para alumbrar, lo que explicaría su presencia ocasional en El Hierro.
Los primeros registros en la Isla datan de 2006 y desde entonces los avistamientos se repiten en verano en zonas como Punta Restinga o El Salto.
Este tiburón está catalogado como especie en peligro por la UICN debido a su biología reproductiva: crecimiento lento, longevidad de más de 40 años, camadas muy reducidas de apenas una cría cada dos años y ovoviviparidad con canibalismo intrauterino. Estas características lo hacen especialmente vulnerable a la presión pesquera y a los cambios en su hábitat.
El encuentro con el monstruo de Malpelo en La Restinga ha despertado interés entre buceadores e investigadores, que insisten en la necesidad de regular este tipo de observaciones con medidas de respeto y seguridad.







