Agentes de la Guardia Civil del Destacamento de Tráfico de Granadilla de Abona detuvieron a dos personas, un hombre de 35 años y una mujer de 24, tras interceptar un furgón en la TF-1, en el sur de Tenerife, que circulaba sin ITV ni seguro obligatorio. Lo que en principio parecía una simple infracción de tráfico terminó revelando algo mucho más grave.
Durante la identificación, los agentes detectaron un nerviosismo inusual tanto en el conductor como en su acompañante. Y fue esa actitud la que levantó sospechas, por lo que decidieron inspeccionar el compartimento de carga del vehículo.
Dentro hallaron varias cajas de cartón que ocultaban un alijo de 375 kilogramos de hachís. La magnitud del hallazgo sorprendió incluso a los propios agentes, que “no daban crédito” a la cantidad de droga transportada en un vehículo que ni siquiera estaba en condiciones legales para circular.

Un control rutinario que terminó en detención
El vehículo fue detenido en el marco de uno de los dispositivos habituales de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, destinados a comprobar que los conductores cumplen con la normativa vigente.
Tras el hallazgo, los ocupantes del furgón fueron arrestados por un delito de tráfico de drogas, y las sustancias intervenidas quedaron a disposición judicial.
Posibles consecuencias
El hachís contiene tetrahidrocannabinol (THC), por lo que se considera sustancia que causa grave daño a la salud (igual que la cocaína o la heroína), y el artículo 368 del Código Penal es muy claro al respecto: “Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración, tráfico o promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas […] serán castigados con penas de prisión de 3 a 6 años y multa del tanto al triplo del valor de la droga”.
Además de la pena de prisión, el tribunal impone una multa equivalente al valor de la droga intervenida, que puede superar cientos de miles de euros según la valoración pericial.







