La burocracia asfixiante, las sequías o la competencia desleal son solo algunos de los desafíos que atraviesa hoy el sector primario. Frente a ellos, las oportunidades no son iguales para todas las personas. Como ocurre en muchos otros ámbitos, mujeres del mundo agrícola y ganadero deben sumar a estos obstáculos los que enfrentan por el simple hecho de ser mujeres. “Normalmente tenemos en la mochila otras cargas: el cuidado de los niños, de los mayores, de la casa… lo que supone menos tiempo y menos libertad para hacer ciertas gestiones”, apunta Blanca Corroto, presidenta de Asaja Mujeres a nivel nacional.
El IV Congreso de Mujeres Rurales, organizado ayer por la Asociación de Mujeres Rurales de Canarias (Asaga Mujeres) y celebrado por primera vez en Tenerife, abrió el debate sobre la falta de visibilidad del colectivo femenino. Como recuerda el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, “la mujer siempre ha sido líder del sector primario, pero no se le ha dado la visibilidad necesaria”. En Canarias, esta realidad se ve agravada por factores como la insularidad, la lejanía y el pequeño tamaño de las explotaciones, que, según el consejero, aumentan la desigualdad.
En la España rural, la combinación de factores sociales, económicos y geográficos genera un entorno especialmente vulnerable. Un estudio de la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (Amfar) presentado el año pasado revela un dato inquietante: el 52,5 % de las víctimas mortales por violencia de género vivían en municipios no urbanos.
Más de un centenar de mujeres de distintas comunidades autónomas se reunieron ayer en la Bodega El Lomo (Tegueste) para abordar estos problemas y debatir posibles soluciones. “Lo tenemos claro. Queremos trabajadoras protegidas y políticas con acciones concretas.
Porque la igualdad también se cultiva”, afirmó Ángela Delgado, presidenta de Asaga Canarias.
Entre las medidas promovidas por las administraciones destaca la Ley de Titularidad Compartida, creada en 2011 para reconocer los derechos de las mujeres en el campo y permitirles cotizar y acceder a ayudas en igualdad de condiciones. Sin embargo, su implantación ha sido limitada: en Canarias solo existen 12 explotaciones bajo esta figura de las más de 11.500 registradas en España. “Es difícil tener una titularidad compartida con tan poca renta o tan poco territorio”, aclara Delgado.
La presidenta subraya también que, de las 262 bodegas de Canarias, solo 30 registran mujeres al frente. Una presencia mínima en órganos directivos que, pese a afirmaciones como la del director general del Foro Interalimentario, Víctor Yuste -quien asegura que “el techo de cristal no existe”-, demuestra que las oportunidades aún no son iguales y que, por invisibles que sean, los obstáculos persisten para las mujeres del campo en todo el país.
“Cada vez están más preparadas”
A pesar de estas barreras, el congreso evidenció que muchas mujeres han logrado superar el llamado síndrome del impostor, que afecta a casi el 75 % de las ejecutivas según un estudio de KPMG de 2023. “A veces el obstáculo nos lo ponemos nosotras”, reflexiona Carolina Fernández, ganadera y emprendedora que codirige la empresa familiar Casa Gutier, especializada en carne de vacuno. Un progreso conseguido, en gran medida, gracias al poder transformador de la educación. “La formación genera confianza, y esa confianza es fundamental. Aún queda camino por recorrer, pero las mujeres, afortunadamente, estamos en un nivel diferente hoy en día”, destaca Fernández.
El autoconvencimiento y la sensación de legitimidad han permitido a mujeres como Verónica Vidorreta, copropietaria de una explotación porcina de titularidad compartida en Valverde (La Rioja), gestionar con éxito 12.000 cerdos y compaginar su vida profesional con la familiar. “Los agricultores y ganaderos somos hombres y mujeres del tiempo, mecánicos, fontaneros, albañiles… toca hacer de todo.” Una gestión, en la que, según afirma, la pareja juega un rol importante. “Debemos tener un buen compañero de trabajo y formar equipo”.
En este sentido, Ángela Delgado -quien además de ser presidenta de Asaga Canarias, dirige desde hace más de 30 años cooperativas como San Miguel (Casmi)- resalta que, pese a “las zancadillas”, las mujeres del sector “cada vez están más preparadas, conocen la tierra, aman lo que hacen y transmiten esa pasión en su trabajo”. “Con eso ya tienes el 90 % del éxito”, concluye.






