El despliegue en los dos días fue enorme pero valió la pena. Un regalo inesperado que llegó en una fecha especial a la Casa de Acogida Familia Quesada Sánchez, en Tacoronte, donde los usuarios y usuarias pudieron disfrutar semanas atrás de dos jornadas de convivencia con ponis y animales de la granja, una actividad que les permite estimular su memoria, emoción y bienestar.
La primera de ellas se desarrolló el 5 de diciembre, día en el que llegaron al centro una cabra, una baifa, conejos y pollitos. Su dueña , una de las auxiliares que trabaja allí, los trasladó junto con sus hijos para que los mayores pudieran verlos, tocarlos y disfrutarlos, sabiendo la ayuda que les reporta.
“Es una actividad y al mismo tiempo una terapia, porque los beneficios colectivos son enormes. Sobre todo por la zona en la que se encuentra nuestro centro y la procedencia de los residentes, personas que en su juventud se dedicaban al campo y a los animales”, declara su directora, Ithaisa Hernández.
Cuenta que al ver la cabra, algunas personas mayores preguntaron si podían ordeñarla. De hecho, con muchas de ellas estos animales se acercaban con facilitad simplemente al estirar hacia ellos su mano. “Se veía la cara de felicidad que ponían porque les llamaba la atención, pero lo más importante era la sonrisa que aparecía en sus rostros cuando los tocaban y la conexión que se generaba entre ellos”, cuenta Ithaisa.
Incluso, hubo momentos que rozaron lo terapéutico, como el que protagonizó un señor que sorprendió al personal porque se mueve en silla de ruedas y no quería participar de la actividad. Pero cuando a lo lejos vio que había una cabra, se empujó con su silla, se acercó, y manifestó su deseo de ordeñarla. Lo acomodaron un poco para que le resultara más fácil su contacto con el animal y fue tocarlo y empezó inmediatamente a salir la leche. “Fue un momento mágico y ese hombre, que a nivel congnitivo estaba bastante desregulado, se centró y nos regaló un momento especial”, subraya emocionada la directora.
La visita de Estrella y Wilson, dos ponis que generaron más momentos de alegría y vínculo con los mayores, fue el 17 de diciembre y sufrió algunos inconvenientes, ya que era un día lluvioso que impidió utilizar la zona que se tenía preparada. Fue necesario improvisar sobre la marcha y colocar unas alfombras adecuadas para evitar que los animales se resbalaran y se asustaran.
Sin embargo, estos pequeños contratiempos no obstaculizaron que también se viviera un día “de ternura significativo”, enmarcado en el programa de Intervenciones Asistidas por Animales en Personas Dependientes.
Los responsables de ambos ponis se encargaron de llevarlos al centro y guiarlos para que estuvieran tranquilos. Al acariciarlos y mimarlos, el contacto de su pelaje ofrece enormes beneficios a personas mayores, ya que les genera calma, reduce su estrés y los síntomas de depresión y ansiedad, mejora su autoestima, y combate la soledad con afecto incondicional.
Con este tipo de iniciativas, la Casa de Acogida Familia Quesada Sánchez, gestionada por la Fundación Gerón, reafirma su compromiso con una atención centrada en la persona, integral y humanizada, promoviendo el bienestar y la participación activa en cada etapa de la vida.






