El Cabildo de Tenerife quiere dar un golpe sobre la mesa tecnológica. Con el ambicioso programa “Tenerife Space Horizon”, la isla no solo busca mirar a las estrellas, sino convertirlas en su nuevo motor económico. Un plan a cinco años, dotado con 79 millones de euros, que transformará la fisonomía industrial del archipiélago.
Los pilares de la misión: Satélites y soberanía tecnológica
La estrategia no es solo una declaración de intenciones. El proyecto incluye objetivos tangibles que sitúan a la Isla en el mapa del New Space:
- Constelación propia: Creación de una red de satélites soberana.
- Telepuerto y Estación de Seguimiento: Una infraestructura clave para coordinar comunicaciones y observación de la Tierra.
- Soberanía tecnológica: Reducir la dependencia exterior y posicionar a la isla como un puente espacial entre Europa, África y América.
Menos turismo, más innovación
La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, ha sido clara: el objetivo es diversificar. “Se persigue reducir nuestra dependencia de sectores tradicionales como el turismo y avanzar hacia un modelo capaz de generar empleo cualificado“, afirmó durante la presentación.
La meta a diez años es ambiciosa pero realista: que el sector aeroespacial aporte el 1% del PIB de Tenerife y genere, al menos, 500 puestos de trabajo directos de alta especialización.
Tenerife: Un laboratorio natural único
¿Por qué Tenerife? El consejero de Innovación, Juan José Martínez, destaca una ventaja competitiva imbatible: el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), un referente mundial. Además, la isla ya cuenta con una infraestructura de vanguardia que servirá de soporte:
- Supercomputadores Teide y Anaga: Capacidad de procesamiento masivo de datos.
- Datacenter D-ALiX: El corazón de las comunicaciones en el ITER.
- ESA BIC Canarias: Una incubadora de startups espaciales para fomentar el emprendimiento local.
“El espacio es la nueva frontera y Tenerife tiene las mejores cartas para jugarla”, señaló Martínez.
Un proyecto con sello europeo
El director de CanarySat, Antonio Abad, vinculó este plan local con la estrategia de la Comisión Europea. La velocidad de despliegue y la creación de centros como Celeste (óptica avanzada) permitirán ofrecer servicios de conectividad y observación del territorio con una agilidad sin precedentes.
Con este movimiento, Tenerife deja de ser solo un destino de vacaciones para convertirse en un referente atlántico de la industria aeroespacial.






