Y llegó ella. Dominga no puede ocultar la emoción. Se le nota en la voz, en la risa nerviosa y en esa mezcla de incredulidad y orgullo cuando habla de lo que vivió la tarde del miércoles en el Recinto Ferial de Tenerife. Y es que en ese momento, lleno de telenovelas y ritmo, Dominga Jiménez Pérez, natural de Santiago del Teide, fue elegida reina de los mayores del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 con la fantasía Y llegaste tú, confeccionada por el laureado Santi Castro, que lleva “dos de dos” en esta edición, tras conseguir el reinado infantil el pasado lunes.
La reina luce el cetro y la banda con orgullo. “Es una emoción muy bonita y estoy muy satisfecha conmigo”, dice. Y no es para menos. Compaginar su propia empresa, casa, familia y ensayos no ha sido fácil, sobre todo viviendo en el sur, entre Santiago del Teide y Tamaimo.
“Tenía que recorrer 200 kilómetros cada vez que necesitábamos probar algo en el traje” dice, entre risas. “¡Y no una vez! Hubo semanas en las que bajé y subí hasta en cinco días distintos, mientras atendía al negocio y seguía cumpliendo con todo”. Kilómetros y kilómetros por el cetro para esta guerrera del Carnaval.
Hace apenas unos meses, Dominga no se había imaginado vivir algo así. La idea de presentarse surgió casi por casualidad: su negocio, que nunca abandonó en el proceso, es Peluquería Estilo, en Santiago del Teide, un lugar muy conocido donde trabaja a diario con turno partido. Un día, mientras atendía a una clienta habitual, Ana Rosa, que había sido candidata en la gala del año 2025, la sorprendió en medio de una conversación, dejándole una idea que quedó sembrada y dándole vueltas durante algunas semanas. “Cómo lo pasaste en la gala?”, -le preguntó mientras la peinaba-. Y Ana Rosa le habló de la experiencia, del ambiente, de los grupos de mayores, de los bailes, de ese Recinto animándola como si fuera la estrella de un concierto… Para, al final, invitarla: “¡Preséntate! Todavía no ha ido nadie al ayuntamiento para representar al municipio en el próximo Carnaval”.
Dominga dudó pero, al final, dio el paso. Con los ojos como platos y algo cansados después de la vibrante gala – y su posterior celebración -, nos cuenta que, para ella, haber vivido esta experiencia fue una demostración de fuerza personal. Ser capaz de lanzarse a algo completamente distinto, vivir una ilusión diferente que la sacara de la rutina: “Tenía ganas de hacer algo especial en la vida, algo nuevo. A veces, parece que la vida es siempre lo mismo”.
FANTASÍA
Para Santi Castro, que lleva más de cuarenta años diseñando, no ha sido fácil hacer algo como Y llegaste tú, que se diferenciara en un concurso que sube de nivel en cada edición: “Con el pasar de los años, ves que esta gala va cogiendo fuerza y que cada vez los diseñadores nos estamos rompiendo más la cabeza, así que ha subido muchísimo la calidad. Pero lo que yo creo que nos diferencia es que no nos conformamos con cualquier material ni con la idea que nos surge en primer lugar” dice, refiriéndose también a su equipo.
El diseñador que define a su reina de los mayores como “alguien muy particular”, apunta a que lo más bonito de esta cita es la vida que da no solo a las candidatas, sino a todos los mayores que se acercan al Recinto.
Aunque no pudo participar directamente en la elaboración del traje -“apenas tenía tiempo, venía a ensayar y me iba corriendo otra vez”-, Dominga valora cada minuto del proceso. Durante meses, sus visitas fueron rápidas, casi siempre los domingos, aprovechando cualquier hueco que le dejara el trabajo. En el camino, se ha encontrado con múltiples momentos únicos que le hacen brillar los ojos y uno de ellos, como no podía ser de otra manera, fue cuando pudo ver por primera vez su traje. “Cuando lo vi montado y me di cuenta de que estaba relacionado con el mar… ¡fue increíble!, no me lo esperaba y me emocioné, porque forma parte de mi historia”. Y es que el mar es su refugio, ese en el que cada mañana, a las cinco y media y previo a una larga jornada de trabajo; antes de pensar en facturas, proveedores y problemas de emprendedora, empieza su jornada. “Me doy un baño en Playa San Juan; es un ritual que me ayuda a afrontar el día y mi momento de estar conmigo misma, me ayuda a sacar fuerzas, a pensar y a afrontarlo todo con más alegría y calma”.
Por eso, el diseño le viene como anillo al dedo, ya que está inspirado en el fondo marino, desde el arco de algas hasta los corales dorados y turquesa que le recorren el cuerpo.
El momento en el que desfiló, tras una obertura que quedará marcada como una de las más divertidas y bien ejecutadas de la historia de esta gala, ya dio de qué hablar. “¿Ya has podido verte en la gala?”, le preguntamos, y vuelve a salirle la risa, esta vez de sorpresa y, quizás, un poquito de timidez- “Yo me veo y digo: ¿yo hice eso? Es como si a la que estuviera viendo fuese otra persona. Caminé por el escenario llevada como por una magia, no te lo puedo explicar”. Así lo vivimos, ya que en su turno demostró soltura, emoción y brillo, que fueron acompañados de los vítores y los globos en alto de las ochenta personas que la animaban en las gradas: clientas, amigos, familia, sus hijos, su nieto, su marido… “Gente que me aprecia, de Santiago del Teide y de otros pueblos del sur que decidieron venir hasta aquí. Me he sentido muy querida”.
Dominga tiene claro que repetiría y también anima a hacerlo a las mujeres que se lo estén pensando: “Que se presenten si les gusta. Es sacrificado, pero es de esas cosas que solo se viven una vez y que tiene muchísima recompensa”. Y termina reinvindicándose: “Después de tantos esfuerzos… sí, me lo merezco”. remarca.







