La reciente actividad sísmica registrada en el entorno del Teide ha vuelto a situar el foco sobre el comportamiento volcánico de Tenerife, después de que en los últimos días se hayan detectado cientos de eventos de baja magnitud, hasta 875, en la zona.
Según explicó el catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universidad de La Laguna y miembro del comité científico del PEVOLCA, Ramón Casillas, en declaraciones este lunes a COPE Tenerife, la sismicidad detectada en la isla está relacionada principalmente con el movimiento de fluidos en profundidad.
“No hay una señal inequívoca de erupción a corto plazo”
El experto señaló que la actividad sísmica, junto con la liberación de gases y cierta deformación del terreno, ha venido incrementándose desde el año 2016 y con mayor intensidad desde 2023.
No obstante, subrayó que estos indicadores no implican necesariamente un proceso eruptivo inminente. “De momento no tenemos una señal inequívoca de que se vaya a producir una erupción volcánica a corto, incluso a medio plazo”, afirmó.
Casillas indicó que, aunque en las últimas semanas se han detectado señales sísmicas “un poco novedosas” en el entorno del Teide, la situación actual se mantiene sin que exista una señal clara de erupción a corto plazo.
Calma, pero preparación ante una futura erupción
El catedrático insistió en que el mensaje a la población debe ser de tranquilidad, aunque remarcó la importancia de la preparación ante un fenómeno que volverá a producirse en el futuro.
“Lo interesante es que debemos estar preparados para la erupción”, señaló, haciendo hincapié en la necesidad de implementar medidas preventivas que permitan mitigar los efectos de un eventual episodio volcánico.
En este sentido, destacó la utilidad de los simulacros de evacuación como herramienta para que la población conozca cómo actuar ante este tipo de situaciones.
La dorsal noroeste, con mayor probabilidad eruptiva
En cuanto a las zonas con mayor riesgo en la isla, Casillas apuntó a la dorsal noroeste, el eje que se extiende desde Las Cañadas hasta el macizo de Teno, como el área con mayor probabilidad de albergar una futura erupción, al ser la más activa en los últimos años, según indicó.
El experto añadió que, pese a ello, no pueden descartarse otros sectores de la isla, como la dorsal noreste o el complejo Teide-Pico Viejo, mientras que la zona de Anaga presenta una peligrosidad significativamente menor.







