El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) informó ayer del inicio del proyecto para construir una central hidroeléctrica de bombeo en el municipio de Güímar, ligada a una inversión superior a 1.000 millones de euros, que una vez finalizada será una de las mayores infraestructuras de Tenerife.
Sara Aagesen, vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, señaló que “prestará servicio al subsistema eléctrico de las islas de Tenerife y La Gomera, de un modo similar al que el Salto de Chira Soria prestará en Gran Canaria: permitirá incrementar la penetración de energía renovable, reduciendo la generación térmica convencional, las emisiones de CO2 y la factura eléctrica, y aumentará la seguridad de suministro”.
La futura central de Güímar tendrá 200 megavatios (MW) de potencia de turbinación y 220 MW de bombeo, lo que permitirá almacenar unos 3.200 MWh, suficientes para cubrir un tercio de la demanda eléctrica diaria de Tenerife. Con una esperanza de vida superior a los 75 años, se espera que la central esté a pleno rendimiento dentro de 10 a 12 años, un plazo habitual para este tipo de infraestructuras.
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, celebró “el pistoletazo de salida” del futuro salto hidroeléctrico de Güímar y aseguró que “se podrá recuperar un espacio degradado (las antiguas canteras de áridos) y tener un salto de agua semejante al de Gorona del Viento (en servicio desde el año 2014) o Chira-Soria (en construcción en la actualidad) con más de 200 megavatios”, señala.
Torres recuerda que fue el Gobierno de Canarias que él presidió (2019-2023) el que apostó “claramente” por esa central. “Ya es una realidad porque da sus primeros pasos, que no tendrá marcha atrás”. Esperemos que el Gobierno de Canarias haga pronto las declaraciones de impacto y que las obras puedan comenzar en el año 2027”, apunta.
Como en el caso del Salto de Chira en Gran Canaria, la central de Güímar está llamada a potenciar la extensión de las energías renovables en Tenerife, al ofrecer una forma de almacenar la electricidad que generan en momentos de baja demanda en forma de agua embalsada en altura, que luego se deja caer hacia unas turbinas.
Según detalla el Ministerio de Política Territorial, la central hidroeléctrica tendrá una vida útil superior a 75 años y proporcionará un ahorro de 200 millones de euros anuales frente al sistema actual de generación de electricidad de la Isla, basado fundamentalmente en centrales térmicas que utilizan hidrocarburos importados.
Pieza clave para la descarbonización
La tramitación del proyecto se inicia tras recibir la documentación del Operador del Sistema que justifica la construcción de la central. El Ministerio de Transición Ecológica ha solicitado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y al Gobierno de Canarias sus correspondientes informes de análisis de la futura instalación. Tras recibir estos documentos, elevará el proyecto al Consejo de Ministros.
La ubicación elegida para el proyecto -que se someterá a los procedimientos de información y participación pública correspondientes- también experimentará un proceso de restauración ambiental.
La central hidroeléctrica de Güímar implica una inversión de unos 1.000 millones de euros, que se amortizarán en pocos años, ya que propiciará el ahorro de unos 200 millones por ejercicio, al permitir un aumento de la generación renovable –que se ha duplicado desde 2018, pasando de cubrir un 10,5% de la demanda eléctrica a cubrir un 20,7% en 2025– y la reducción de los arranques y paradas de la generación convencional.
El futuro bombeo de Güímar es una pieza clave para la descarbonización del sistema energético canario y permitirá dar un salto de magnitud en la senda para conseguir un modelo energético 100% renovable señalan desde el Ministerio.







