La tecnología que cambió el rumbo de la pandemia de Covid-19 está comenzando a demostrar su potencial en la lucha contra el cáncer. La compañía BioNTech ha presentado resultados esperanzadores de un ensayo clínico sobre una vacuna de ARN mensajero (ARNm) diseñada para tratar el cáncer de mama triple negativo, el subtipo con peor pronóstico y que afecta a unas 6.000 mujeres cada año en España.
Según publica la prestigiosa revista Nature y recoge La Vanguardia, esta terapia experimental ha logrado una respuesta inmune potente y duradera en la mayoría de las pacientes que participaron en el estudio. No se trata de una vacuna preventiva, sino de un tratamiento individualizado que se fabrica a medida para que el sistema inmunitario de cada persona reconozca y ataque las proteínas específicas de su propio tumor.
Resultados tras cinco años de seguimiento
El estudio clínico, realizado en hospitales de Alemania y Suecia con pacientes de entre 35 y 60 años, arroja datos que invitan al optimismo: diez de las catorce mujeres tratadas permanecen libres de la enfermedad tras una mediana de seguimiento de cinco años y dos meses. En el caso más longevo, una paciente mantiene células inmunes de memoria contra el tumor más de seis años después de la última dosis.
A pesar del éxito, la cautela impera en la comunidad científica. Özlem Türeci, directora médica de BioNTech, subraya que estos resultados establecen la “viabilidad y seguridad” de la vacuna más que su eficacia definitiva. “Para conocer su eficacia real habrá que esperar a un ensayo con más pacientes”, advierte la investigadora.
El reto del cáncer triple negativo
El cáncer de mama triple negativo representa el 15% de los casos y se caracteriza por carecer de los tres receptores que permiten el uso de fármacos convencionales, lo que limita enormemente las opciones terapéuticas.
En este ensayo, las pacientes recibieron ocho dosis de la vacuna por vía endovenosa tras haber pasado por cirugía y quimioterapia. La vacuna activó tanto los linfocitos CD4+ (los coordinadores de la defensa) como los CD8+ (encargados de destruir las células cancerosas).
Un futuro más allá de la mama
Aunque tres de las catorce participantes fallecieron tras la progresión del cáncer, los expertos coinciden en que los datos justifican plenamente avanzar en la investigación. El inmunólogo Ignacio Melero, de la Clínica Universidad de Navarra, destaca que la respuesta inmune parece adecuada en un porcentaje muy importante de pacientes.
La ambición de BioNTech no se detiene en el cáncer de mama. Al ser una tecnología basada en neoantígenos (proteínas propias de cada tumor), ya existen ensayos en fase 2 para aplicar este mismo principio en el tratamiento de cánceres de páncreas, colorrectal y vejiga. Lo que nació como una herramienta para frenar un virus global podría ser ahora la llave para personalizar, de forma definitiva, la cura contra los tumores más agresivos.







