
En el marco de la Semana del Agua, impulsada por la Fundación Diario de Avisos con la colaboración de Aqualia, diferentes contenidos divulgativos analizan el valor de este recurso esencial y los retos que plantea su gestión en territorios como Canarias. La iniciativa, que se celebra del 16 al 22 de marzo coincidiendo con el Día Mundial del Agua, busca acercar a la ciudadanía el papel de la innovación, la tecnología y la gestión responsable en la protección del medio ambiente.
En este contexto, la experiencia acumulada en el archipiélago convierte a Canarias en un laboratorio natural para el desarrollo de soluciones avanzadas en materia hídrica. Empresas especializadas como Aqualia, junto a su filial en el sur de Tenerife Entemanser, desempeñan un papel relevante en este ámbito.
Aqualia es una de las operadoras más importantes en la gestión del agua en las Islas Canarias y líder del sector en Tenerife. Actualmente presta servicio en 32 municipios del archipiélago y cuenta con una plantilla de más de 500 trabajadores, de los cuales más del 90% son canarios. Su actividad abarca el ciclo integral del agua, incluyendo abastecimiento, saneamiento, depuración y desalación. En Tenerife lidera además la capacidad de producción de agua desalada con más de 60.000 metros cúbicos.
Infraestructuras verdes y gestión sostenible
La gestión del agua en Canarias constituye uno de los desafíos más complejos del contexto europeo. La escasez estructural de recursos naturales, unida a la presión demográfica y turística, exige soluciones innovadoras capaces de garantizar la sostenibilidad del sistema.
En este escenario, proyectos como el centro WAVE (Water Added Value European Center), ubicado en la desaladora de La Caleta en Adeje, posicionan a Canarias como un referente europeo en economía circular del agua. El propio municipio fue reconocido con el premio Sustainability Actions 2025, en la categoría de Administraciones Públicas, por este modelo de gestión basado en la eficiencia de recursos y el principio de “kilómetro cero”.
Un ejemplo de esta filosofía es la producción de las sales gourmet Alma de Mar, obtenidas a partir de la salmuera generada en el proceso de desalación mediante un sistema que utiliza exclusivamente energía solar y eólica. Esta iniciativa demuestra cómo un subproducto industrial puede transformarse en un recurso de alto valor añadido.
Otro caso significativo es el proyecto LIFE smallWAT, desarrollado en el municipio de Hermigua (La Gomera), que emplea tecnología de luz ultravioleta LED para obtener agua regenerada apta para el riego agrícola, permitiendo cerrar el ciclo del agua en entornos locales.
Digitalizar el agua para preservarla
La innovación tecnológica es hoy uno de los pilares fundamentales para mejorar la eficiencia en la gestión hídrica. En 2025, Aqualia destinó más de 13,5 millones de euros a transformación digital, acumulando cerca de 50 millones de inversión en los últimos tres años.
Estas inversiones se integran en el ecosistema Aqualia Live, que combina Inteligencia Artificial y Big Data para optimizar la gestión de infraestructuras, anticipar la demanda y detectar fugas de forma temprana.
Sin embargo, los retos siguen siendo importantes. El informe de la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (DAQUAS) estima que el sector en España requiere una inversión anual de 350 millones de euros para reducir las pérdidas reales en las redes. Actualmente, el ritmo de renovación de infraestructuras se sitúa en torno al 0,2%, lejos del 2% recomendado para garantizar la sostenibilidad del sistema a largo plazo.
Convertir la emergencia hídrica en innovación
Uno de los proyectos más relevantes en esta línea es Digital Island, una iniciativa financiada con fondos NextGenerationEU a través del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua. Este modelo permite monitorizar el agua en tiempo real mediante una red de 30.000 sensores y válvulas inteligentes desplegadas en nueve municipios, beneficiando directamente a 240.000 ciudadanos de Tenerife y Gran Canaria.
En el marco de este programa, municipios como Adeje, Guía de Isora, Arico, Güímar y Granadilla de Abona están impulsando una transformación significativa en la gestión de sus recursos hídricos mediante sistemas avanzados de digitalización y control.
En Granadilla de Abona, por ejemplo, los esfuerzos se centran en la reducción de aguas no registradas mediante modelización cartográfica y detección avanzada de fugas. En Güímar, por su parte, se trabaja en la modelización numérica de las redes de abastecimiento y saneamiento.
En Gran Canaria, municipios como Ingenio y Gáldar desarrollan proyectos similares, respaldados por inversiones cercanas a 1,5 millones de euros cada uno, que incluyen la instalación de 8.000 contadores de telelectura, sensórica avanzada para el control del agua no registrada y la digitalización de estaciones de bombeo.
Este tipo de iniciativas reflejan cómo la innovación tecnológica se está convirtiendo en una herramienta clave para afrontar los desafíos hídricos del presente y del futuro.
En Canarias, donde el agua es un recurso especialmente valioso, avanzar hacia sistemas de gestión cada vez más eficientes y sostenibles es fundamental para proteger los ecosistemas y reforzar la resiliencia del territorio frente a los retos del futuro.




















