El artista portuense Víctor Pacheco, más conocido como Kob Tropical, lleva décadas convirtiendo muros inertes en diálogos visuales. Su último desafío tiene todavía un sabor más especial porque es una especie de deuda personal con el paisaje de su municipio.
La restauración de la fachada del pabellón Miguel Ángel Díaz Molina y el polideportivo anexo Santiago Yanes no es una improvisación. Llevaba tiempo con la idea de adecentar unas instalaciones que, como vecino, lamentaba ver deterioradas. Por esta razón presentó un proyecto al Ayuntamiento hace varios años atrás que finalmente logró materializarse en 2026 y en el que comenzó a trabajar hace dos semanas.
Acompañado por su ayudante, Adán Farráis, Víctor se enfrenta a jornadas de entre 8 y 10 horas y, según sus previsiones, la próxima semana la nueva piel del recinto estará terminada.
En ella, Víctor plasmó con aerosol la elegancia de la gimnasia rítmica, la estrategia de la esgrima, la fuerza del baloncesto, y la pasión del fútbol sala y el voleibol. También la disciplina del boxeo y el jiu-jitsu aunque especial mención merece el protagonismo de la mujer, una decisión consciente del artista para visibilizar a las mujeres en disciplinas donde históricamente han tenido menos presencia.
En total hay representadas siete modalidades deportivas que se practican en el pabellón. No obstante, faltaron algunas más pero es imposible abarcarlas todas por temas de espacio, precisa Kob Tropical, quien ha transformado el pabellón de su ciudad natal en una especie de galería de arte a cielo abierto para asombro de vecinos y viandantes.
En este sentido, confiesa que lo más curioso de su proceso creativo ocurre a pie de acera, con los continuos elogios de la gente que pasa por el lugar. “De los jóvenes te lo esperas y das un poco por hecho que les gusta, pero muchas personas mayores se paran, te agradecen lo que estás haciendo por la mejora que están viendo en el espacio, y además, te traen refrescos y café”, cuenta el artista, quien confía en que el código de respeto que impera en el arte urbano de todo el mundo proteja esta obra. Del proyecto inicial cambió algunas cosas, fundamentalmente, los tonos de fondo para perfeccionar la armonía y algunos personajes, pero la esencia la mantuvo intacta.
Kob Tropikal comenzó a pintar hace unos 30 años. Tras culminar el grado superior de escultura en la Escuela de Arte Fernando Estévez y sumirse en una rutina de trabajo que amenazaba con el hastío, decidió aprovechar su facilidad con el dibujo.
“Empecé a pintorrear las calles hasta que al final me echaban de todos sitios y ahora me llaman de todos sitios”, bromea. Actualmente es el coordinador del proyecto cultural 6 de 12, en Los Realejos, y puede presumir de haber pasado recientemente por la Feria de Arte de Miami, haber dejado huella en la Península y en Puerto Street Art.
Con este mural, Kob Tropical ha conseguido, una vez más, que el arte no sea algo encerrado en un museo sino un motor de cambio social y cultural que pueda ser disfrutado y admirado por todos.






