El Ayuntamiento de La Laguna y la empresa mixta Teidagua han desplegado un dispositivo especial de vigilancia y respuesta para gestionar los efectos de la borrasca Therese. El operativo, que ha contado con unidades a pie de calle y un centro de control avanzado, se ha centrado en la monitorización de datos pluviométricos y el análisis del comportamiento del subsuelo ante las intensas precipitaciones.
El subsuelo de la Vega Lagunera: una subida de 80 centímetros
Uno de los datos más significativos registrados durante este episodio meteorológico ha sido la rápida respuesta del terreno. En tan solo 24 horas, los sensores piezométricos situados en el entorno de la Vega Lagunera detectaron una subida del nivel freático de 80 centímetros.
Específicamente, los medidores de la avenida Silverio Alonso y del parque de La Constitución marcaron este incremento de 80 cm, mientras que en la zona de Madre del Agua el nivel subió unos 50 centímetros.
Según explican los técnicos, el subsuelo de esta zona actúa como un depósito natural de tormentas, reteniendo el agua para evitar que circule de golpe hacia cotas inferiores. Sin embargo, este “embalse natural” tiene un límite de saturación que Teidagua vigila en tiempo real para prever riesgos de inundación.
Vigilancia en puntos críticos y barrancos
El dispositivo ha puesto especial atención en el cauce de los barrancos, considerados el termómetro del riesgo en el municipio. La red de sensores de Teidagua permite seguir la evolución de dos ramales clave:
- Ámbito de la Vega Lagunera: Controlado mediante un sensor en el barranco de la Carnicería (a la altura de La Rúa).
- Cuenca de San Benito: Supervisada en las Torres de Edward y puntos anexos.
El punto de mayor vigilancia técnica se sitúa en el barranco a la altura del Seminario, en la Vía de Ronda. Este enclave es crítico al canalizar el desagüe de gran parte del centro lagunero, siendo fundamental para evaluar la necesidad de movilizar recursos adicionales.
Operativo a pie de calle y prevención
El alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, ha destacado la importancia de la información actualizada para evitar incidencias graves en los sistemas de drenaje. Por su parte, el concejal de Ciclo Integral del Agua, Ángel Chinea, confirmó que las afecciones registradas han sido de carácter leve y atendidas de forma inmediata.
El gerente de Teidagua, Braulio Domínguez, incidió en que la minimización de daños es fruto de la planificación y la limpieza continua del sistema de aguas pluviales. Durante el pico de la borrasca, los equipos de refuerzo trabajaron día y noche en labores de:
- Mejora de la capacidad de desagüe en imbornales.
- Retirada de arrastres que obstruían las captaciones.
- Recolocación de tapas de alcantarillado levantadas por la presión.
Esta labor de campo se coordinó con la supervisión técnica desde las oficinas, donde se utilizó una red estratégica de pluviómetros conectada al sistema de telecontrol para detectar en tiempo real dónde llovía con más intensidad y cómo se desplazaba el núcleo de la tormenta por los distintos distritos.








