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Therese, la borrasca atípica que nació y murió en Canarias

Los meteorólogos destacan la contundencia, trayectoria y persistencia de la tormenta de siete días que dejó estampas extraordinarias en el Archipiélago
Therese, la borrasca atípica que nació y murió en Canarias

Barrancos corriendo por el norte y sur de las islas, presas y embalses llenos, desprendimientos, inundaciones, cortes de luz, suspensiones de clases, cancelaciones y desvíos de vuelos, desalojos y una nevada sobre el Teide. Fueron algunas de las estampas que dejó en Canarias Therese, una borrasca que ya forma parte de los episodios meteorológicos extraordinarios localizados en el Archipiélago, tanto por su duración anómala (una semana seguida de lluvias) como por sus registros históricos: hasta 600 litros por metro cuadrado en las cumbres de Gran Canaria y La Palma y alrededor de 500 en las de Tenerife, aunque la tormenta también empapó el resto de las islas.


Vicky Palma, jefa de Meteorología de Radiotelevisión Canaria, se refirió a Therese como una borrasca “histórica” y recordó que desde 2013 no rondaba las Islas una perturbación de estas características, aunque entonces fueron “dos o tres días” y continuó con su trayectoria de oeste a este. Esta vez, subrayó la experta, la rareza radicó en que todo el ciclo de vida de la borrasca se desarrolló sobre el Archipiélago, desde que se descolgó hacia el sur hasta prácticamente su extinción.


“No recuerdo una borrasca tan persistente en años”, reconoció David Suárez, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Canarias, en alusión a la duración extraordinaria del evento. La acción de un potente anticiclón al norte de las Azores cerró la puerta a Therese, que acabó por desviarse hacia el Sur donde quedó en atmósfera de nadie, entre dos masas de aire: una corriente gélida y otra subtropical, sin que ninguna de ellas la impulsara lo suficiente como para continuar con una trayectoria definida.

LLUVIA TORRENCIAL


La dimensión de Therese se refleja en algunas de sus cifras: el Roque de los Muchachos, en las cumbres de Garafía (La Palma), registró 243 litros por metro cuadrado en un solo día; sobre el oeste de La Gomera cayeron hasta 100 litros en dos horas, mientras que el municipio norteño de Tacoronte también sufrió las consecuencias de la lluvia torrencial, acompañada de aparato eléctrico, al medirse 60 litros por metro cuadrado en el intervalo de una hora.


Por primera vez -las anteriores ocasiones fueron simulacros- el estridente timbrazo del Es-Alert sonó en los móviles de los tinerfeños, tanto en el área metropolitana como en el norte de la Isla, donde la Aemet llegó a activar un aviso rojo (riesgo extraordinario), así como en La Gomera, para pedir a la población que evitara cualquier desplazamiento hasta que remitiera la tromba de agua. En ambas islas, como en Gran Canaria, se solicitó la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME).


Therese, la borrasca racimo anclada siete días sobre Canarias que repartió cumulonimbos (nubes tormentosas de desarrollo vertical) por las Islas a medida que giraba –unas veces en sentido de las agujas del reloj y otras en dirección contraria- no se lo puso nada fácil a los meteorólogos, a los equipos de emergencia ni a las autoridades. Su comportamiento contradictorio e irregular trajo en jaque a unos y a otros. La última borrasca del invierno, que le arrebató varios días a la primavera, no fue una tormenta más.

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