gastronomía

El dulce secreto de Tejina que no puede faltar en tu mesa esta Semana Santa

El libro 'Mis recetas laguneras' de Julio Torres Santos recupera el proceso artesanal de este dulce típico de Tejina para salvaguardar el patrimonio de la ciudad
El dulce secreto de Tejina que no puede faltar en tu mesa esta Semana Santa
Los rosquetitos al ron de Tejina son la estrella del nuevo recetario de Julio Torres Santos

La Ciudad de los Adelantados no solo se vive a través de sus procesiones y el silencio de sus calles empedradas durante la Cuaresma. Existe un patrimonio que se degusta, que huele a canela, azúcar y tradición: la gastronomía de Semana Santa. Este año, el nombre de un dulce resuena con fuerza en los hogares tinerfeños: los rosquetitos al ron de Tejina, una delicada pieza de repostería que ha vuelto a la actualidad gracias a la labor de investigación de Julio Torres Santos.

La presentación del libro Mis recetas laguneras, impulsada por el Ayuntamiento de La Laguna, ha servido de escenario para recordar que la identidad de un pueblo también se amasa. Entre sus páginas, esta receta de Tejina destaca por ser un símbolo de sencillez, ingenio familiar y, sobre todo, por su capacidad para conectar a las nuevas generaciones con sus raíces más profundas.

La receta tradicional de los rosquetitos al ron de Tejina

Para entender el éxito de los rosquetitos al ron de Tejina, hay que mirar hacia atrás, hacia esas cocinas donde el tiempo se detenía. Este dulce no requiere de ingredientes exóticos ni técnicas de alta cocina; su magia reside en la calidad de lo básico y en el cariño del proceso manual. Según recoge el recetario de Torres Santos, la elaboración es un ritual que muchos laguneros guardan en su memoria olfativa.

Los ingredientes necesarios para dar vida a estos rosquetes son huevos, harina, azúcar, aceite de oliva y un buen ron canario. El proceso comienza con el batido de las yemas junto al aceite, el azúcar y el ron, creando una emulsión aromática que servirá de base. Posteriormente, se incorpora la harina tamizada con levadura y una pizca de sal. El secreto, según los maestros reposteros de la zona, está en el amasado: hay que trabajar la mezcla con las manos hasta que la masa sea suave, elástica y no se pegue a los dedos.

El secreto de la fritura y el acabado crujiente

Una vez obtenida la masa perfecta, llega el momento de dar forma a los rosquetitos al ron de Tejina. Deben ser piezas pequeñas, manejables, ideales para acompañar un café o un chocolate caliente en las tardes de Cuaresma. La cocción se realiza mediante fritura en aceite muy caliente, donde el rosquete se infla ligeramente y adquiere un tono dorado irresistible.

El toque final es lo que les otorga su identidad visual: un baño en una mezcla de harina y azúcar que crea una textura blanquecina y crujiente por fuera, protegiendo un interior tierno y con el regusto inconfundible del ron. Es, en palabras del propio autor del libro, parte de un “patrimonio intangible importantísimo” que corre el riesgo de desaparecer si no se practica en las casas.

Un recetario para preservar la historia de La Laguna

La publicación de Mis recetas laguneras no es solo un manual de cocina; es un acto de resistencia cultural. En un mundo dominado por la comida rápida y la repostería industrial, los rosquetitos al ron de Tejina reivindican el valor de lo artesanal. Julio Torres Santos ha logrado compilar décadas de sabiduría popular para que el legado de la Ciudad de los Adelantados trascienda los muros de los conventos y las casas solariegas.

Desde el Ayuntamiento de La Laguna se ha destacado que esta iniciativa busca enriquecer la experiencia de la Semana Santa. No se trata solo de ver pasar los pasos, sino de entender cómo los sabores locales han acompañado la fe y la vida social de los laguneros durante siglos. La gastronomía tradicional, con estos rosquetitos a la cabeza, se convierte así en un hilo conductor entre el pasado y el presente.

TE PUEDE INTERESAR