Tras ejercer durante muchos años en hospitales y centros públicos y privados, la inquietud del doctor Santiago Marrero por modificar el abordaje de diversas enfermedades le llevó a abandonar el sistema de salud “más protocolario y rígido” para crear una clínica de medicina de precisión e integrativa, con pruebas para dar con el origen de la enfermedad y los factores que predisponen a su aparición. En su clínica aborda pacientes con enfermedades oncológicas, es pionero en Tenerife en la terapia metabólica del cáncer, con espectaculares resultados en la reducción e incluso la desaparición de las metástasis, o en el abordaje sanitario de trastornos autistas y neurodegenerativos. Entre sus cinco pilares para una vida plena y prolongada están hábitos fundamentales como alimentarse con comida real, incorporar el ayuno a nuestra vida, moverse cada día, dormir bien para la regeneración hormonal y cognitiva y reducir el estrés. Afirma que la inflamación es la base de todas las enfermedades, y que las verdaderas causas de la enfermedad cardiovascular son los niveles altos de glucosa e insulina, no el colesterol.
-Muchos pacientes con cáncer hablan maravillas de usted ¿Cómo logra esos resultados espectaculares?
“Nosotros ponemos especial énfasis y somos referencia en Tenerife en el enfoque de la oncología integrativa. El aumento de los casos de cáncer es muy notable, también en edades cada vez más tempranas. Toda la oncología ortodoxa habla de que el cáncer es una enfermedad genética, sin embargo, una reunión de oncólogos e investigadores “desertaron” de esa oncología oficial al observar que el cáncer es una enfermedad metabólica. Entonces las dos consideraciones clave y certificadas por este grupo de terapia metabólica son: todas las células tumorales tienen de base una difusión mitocondrial, y todas las células tumorales, sea la estirpe que sea, y solo consumen dos combustibles: glucosa y glutamina. Más detalladamente, en cada una de las estirpes de cada una de las células de diferentes tipos de tumor (glioblastoma, el cáncer de próstata, de mama, de colon, de útero, de páncreas, de pulmón…), siempre ocurre una disfunción de las mitocondrias, no siempre del núcleo (donde está el ADN), pero aunque sí se encuentren estas alteraciones genéticas, estas son consecuencia del desarrollo del cáncer, no son la causa. Las mitocondrias son orgánulos que están en el citoplasma de la célula que, cuando alteran su funcionamiento, empiezan a dejar de producir energía y, ahí ocurre un fenómeno que es la falta de oxígeno (hipoxia). Ese es el detonante para que una célula asfixiada tenga dos vías de escape: una es que entre en apoptosis (suicidio o muerte celular) o bien que escape por una vía alternativa y se convierta en una célula tumoral, con un mecanismo de fermentación de sus principios nutricionales, que son la glucosa y la glutamina. Entonces si nosotros sustraemos y evitamos que la célula consuma glucosa y glutamina, la célula va a sufrir, y ese tumor en lugar de proliferar se contraerá. Si ese cáncer ha lanzado energía a otras localizaciones distantes, esas metástasis van a desaparecer porque el tumor primario no les va a poder mandar energía. Es lo que vemos en la consulta desde que implementamos la terapia metabólica del cáncer. Es espectacular ver la reducción de los tumores y la desaparición de las metástasis tras privar de sustratos energéticos (glucosa y glutamina) a las células tumorales”.
-Además de reducir tamaño, ¿Mejora los efectos secundarios de quimio y radioterapia?
“Si, el tumor no encuentra glucosa y glutamina no puede crecer, se achica, incluso el tumor primario. Entonces, con una dieta cetogénica, muy estricta, que reduzca el consumo de papas, de pan, de arroz, de algunas verduras y de la fruta, estrangulamos el tumor y no podrá consumir glucosa. A continuación el tumor intentará buscar su otro combustible, que es la glutamina, que es el aminoácido más abundante de los músculos, por tanto, comenzará a consumirlos, y para impedir el consumo de la glutamina, recetamos un par de fármacos que inhiben la acción de la glutaminasa (una enzima necesaria para que la célula tumoral consuma glutamina). Así frenamos el crecimiento del tumor y se irá achicando. Al mismo tiempo, todos los pacientes continúan con sus sesiones de quimioterapia y radioterapia, que destruyen el tumor, evidentemente son dos tratamientos en sinergia para lograr el éxito, además reducimos los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia y, en definitiva, el mejor de los resultados para el paciente, que verán la mejora en su calidad de vida, en su expectativa de vida y muchas veces, incluso tras un estadio 4, la curación. En un estadio 1, el tumor se llama carcinoma incipiente, está ahí y no se ha ido a ningún sitio; mientras en estadio 2 ha avanzado, por ejemplo, de la mama al ganglio de la axila; y si del ganglio salta a otro órgano, se llama metástasis, ahí estamos en estadios 3 o 4”.
-De los trastornos del espectro autista y del neurodesarrollo, ¿A qué se deben los enormes registros actuales? ¿Cómo puede una madre proteger a su feto de esta amenaza?
“Una frase muy significativa es: El gen coge la pistola, pero quien la dispara es el exposoma, el fenotipo, a lo que estamos expuestos. Podemos tener una cierta determinación genética para el padecimiento de algunas enfermedades autoinmunes, neurodegenerativas o enfermedades cardiovasculares, es lo que en medicina se llama genotipo, pero el exposoma o fenotipo habla de lo que estamos expuestos. ¿Y a qué estamos expuestos en esta sociedad actual y, por ende, una embarazada?. Pues está expuesta a contaminación por metales pesados, por glifosato, por arsénico (sobre todo en el arroz que está muy cargado), por radiaciones electromagnéticas de un montón de aparatos (cocinas de inducción, microondas, telefonía móvil, una antena cerca de su casa), quizás a determinados hábitos como el tabaco o el alcohol, a la comida ultraprocesada… Si esa embarazada tiene un desorden de su microbiota, por un alto nivel de estrés, la toma quizás de algún antibiótico, algún corticoide, y otros contaminantes como el gas radón (que es tremendamente tóxico), el benceno y el formaldehído de los muebles, que son contaminantes volátiles que respiramos en el hogar, además de las pinturas, los pegamentos, retardadores de llama, los derivados del petróleo, las poliamidas, los acrílicos, todo eso va a formar parte de los tejidos de la madre que está embarazada y, a través del cordón umbilical puede pasar al feto, y después cuando nazca a través de la leche materna pasarán también. Desde luego el glifosato va a atravesar la barrera hematoencefálica del niño y va a producir un problema de neurodesarrollo, como también el aluminio y los metales pesados que puede tener la madre, y entonces podremos tener un niño o niña con trastorno autista”.
-Se pueden abordar estos trastornos del neurodesarrollo?
“Si, hoy en día hay protocolos efectivos para tratar a niños autistas o con trastornos del neurodesarrollo. Según nuestra experiencia, en primer lugar, hay un gran desorden de la microbiota del niño. En segundo lugar, esos niños suelen tener metales pesados en su cuerpo. Tras tomar una muestra de pelo, el estudio por espectrofotometría atómica salen uno, dos o tres metales pesados. Y, en tercer lugar, esos niños también tienen bastante parasitosis. Entonces en su abordaje reordenamos su microbiota, desparasitamos y eliminamos los metales pesados. Lo hacemos con ozono y con ácido folínico. Es maravilloso ver en consulta cómo se produce el cambio y esos niños vuelven a interactuar, a tener contacto social y a hablar, incluso en casos severos”.
-En Canarias hay un exceso de diabéticos y de personas con sobrepeso y obesidad ¿Cómo podemos evitarlo?
“Hay tres cosas que son gratuitas y que la gente usa poco. Una es la restricción calórica, deberíamos comer menos veces al día, menos cantidad y menos hidratos de carbono. Si reducimos las calorías nuestra máquina se ralentiza y va a vivir más tiempo. La segunda cuestión es hacer ejercicio físico de fuerza, y no hace falta tener un complejo deportivo o un gimnasio, en casa con unos elásticos, unas pequeñas mancuernas y con tu propio peso puedes hacerlo. La práctica del ejercicio físico de fuerza tiene enormes beneficios para cualquier ser humano, tenga la edad que tenga y en la condición que tenga. Y el tercer factor es coger sol, la radiación solar y el estímulo lumínico, a través de la piel y de los receptores de la retina, produce una activación de las mitocondrias (orgánulos fundamentales porque es ahí donde se produce la energía, de hecho, en invierno tenemos menos energía que en verano, que nos revitalizamos). El sol activa la vitamina D, aumenta la testosterona, aumenta la actividad mitocondrial, tenemos más energía y mejor estado de ánimo. Otra regla de oro a tener en cuenta es que no hay que comer nunca de noche. Cuando se va la luz del sol son horas para la activación del sistema inmune, que repara los tejidos dañados, regenera los tejidos, detoxifica el organismo y hace la vigilancia oncogénica. Eso lo marca el ciclo circadiano, el ‘reloj’ biológico que, sincronizado con la luz, regula el sueño y las hormonas. El hipotálamo, cuando acaba el día, baja el cortisol, las hormonas tiroideas y la adrenalina, para empezar a subir las hormonas nocturnas. Ahora la gente vive y trabaja de noche. Está demostrado que trabajar y hacer mucha vida nocturna afecta tremendamente a la salud: hay más cansancio, resistencia a la insulina, un mayor estrés oxidativo, etc.”.
-Preocupa la prevalencia de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares
“Ocupan la primera causa de muerte en la sociedad desarrollada (infarto, ictus, trombosis…). En los próximos tres o cuatro años se demostrará que la verdadera causa no es el colesterol sino los niveles altos de glucosa e insulina que dañan el endotelio vascular (la capa íntima de los vasos sanguíneos) e impide así que se puedan dilatar o encoger. Al dañarse la calidad del colágeno en una sección del vaso, ahí es donde actúa el colesterol, como un mecanismo de defensa, que se pega para ‘hormigonar’, darle rigidez y que no se rompa. Por tanto, el colesterol no es la causa. Todas las personas que padecen enfermedad cardiovascular siempre tienen glucosa e insulina altas”.
-¿Cómo evitarlos?
“No hay que comer muchas veces al día y hay que evitar los hidratos de carbono, dulces, galletas, chocolates…, productos procesados y ultraprocesados, todos esos los alimentos que la industria alimentaria a través del neuromarketing han logrado que los individuos tengan una adicción al azúcar y que suba la dopamina. Hay que apostar por alimentarse con comida real, apenas procesada. Los procesados se hacen con aceites de baja calidad, luego suman celulosa, aditivos y edulcorantes que favorecen los procesos inflamatorios, el revestimiento de harina con gluten es tremendamente inflamatorio. Debemos consumir más fibra, Omega 3, más vitaminas, más minerales y más ácidos grasos porque estamos muy inflamados, con el azúcar alta, sobrealimentados y mal nutridos. Otra mala práctica es creer que comer mucha fruta es bueno y normal, cuando aumentar la insulina y gracias al fenómeno inflamatorio predispone a enfermedades autoinmunes, degenerativas, cardiovasculares y tumores. Hay que moverse cada día, no hacer ejercicio y el sedentarismo nos inflama. Hay que incorporar el ayuno de forma inteligente, dar un respiro al metabolismo para que se repare. Vivir con intensidad y en estres acorta la vida”.
-¿Qué otras pruebas realizan en su centro? “En nuestro enfoque preventivo tratamos de mantener el buen estado de salud el mayor tiempo posible y evitar así que enferme. Trabajamos con la nutrición, con los beneficios de la actividad física para la salud, con la restricción calórica, modelos de ayunos intermitentes o prolongados, la ley de acción de masas, el suplementar el cuerpo con vitaminas, con minerales, con ácidos grasos y con aminoácidos para que las reacciones metabólicas del organismo se produzcan de manera eficiente. En los casos de pacientes ya enfermos, lo primero que hacemos es mejorar su calidad de vida. Tratamos a muchos pacientes con diversos tumores y tenemos un enfoque que se llama terapia metabólica del cáncer, que consiste en mejorar su calidad de vida, reducir los efectos secundarios de los tratamientos convencionales (radio, quimioterapia y cirugía) y producir una mejor expectativa de vida en los pacientes. Pero también hacemos analíticas como estudios de la disbiosis intestinal, para conocer cómo está la microbiota de su intestino. Esa prueba no está incluida en el catálogo de prestaciones del Sistema Nacional de Salud, sin embargo nos ofrece una información muy precisa y concreta acerca de los efectos que tiene el desorden de la microbiota sobre el sistema central, el sistema nervioso, el comportamiento, sobre las alergias, sobre las dermatitis, sobre enfermedades cardiovasculares…, pero que no se abordan desde la medicina oficial, porque no están incluidas en ese catálogo de prestaciones. También hay otros recursos analíticos, como el aminocidograma, o las pruebas de metales pesados, que tampoco están incluidas en el Sistema Nacional de Salud, pero que nos confirman que todos los canarios tenemos algún tipo de metal pesado en la sangre. También hacemos determinaciones del glifosato (pesticida que está muy presente en los cereales y todos tenemos una carga muy alta en nuestro organismo). Sabemos que el glifosato es un importante acelerador del transporte de metales como el mercurio o del aluminio al sistema nervioso central. Ese depósito de metales pesados en el sistema nervioso central predispone al deterioro cognitivo y a enfermedades como el Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewis, deterioro vascular, etc., que además de nuestros mayores, están aumentando muchísimo entre los más jóvenes”.






