El vandalismo en Santa Cruz de Tenerife ha vuelto a afectar a espacios públicos recién acondicionados. Este martes por la mañana, varios parterres ubicados en la zona de Callao de Lima aparecieron dañados pocas horas después de haber sido plantados, según denuncian vecinos de la capital tinerfeña.
Las imágenes difundidas muestran cómo las flores, colocadas recientemente por los servicios municipales, han sido arrancadas o pisoteadas. El estado de los parterres por la tarde contrasta con su aspecto inicial, cuando lucían completamente renovados tras los trabajos de jardinería.
Vecinos de la zona aseguran que los daños se produjeron en cuestión de horas. Apuntan tanto a actos incívicos como a la posible falta de control sobre mascotas, una situación que, según indican, se repite con frecuencia en distintos puntos de la ciudad.
El deterioro de estos espacios verdes genera malestar entre los residentes, que reclaman mayor vigilancia y concienciación ciudadana. Consideran que este tipo de actuaciones no solo afecta a la imagen urbana, sino también al esfuerzo económico que supone el mantenimiento de las zonas ajardinadas.
Las fotografías evidencian la magnitud del daño. En una de ellas se observa el parterre recién plantado, con flores distribuidas de forma ordenada alrededor de las palmeras. En otra, tomada horas después, gran parte de las plantas han desaparecido o están deterioradas, dejando zonas de tierra al descubierto.
Más control y sanciones
Este tipo de actos vandálicos en Tenerife no es un hecho aislado. En los últimos meses, se han registrado situaciones similares en diferentes barrios de Santa Cruz, especialmente en áreas con alta afluencia de peatones.
Los vecinos insisten en la necesidad de reforzar las medidas de control, ya sea mediante mayor presencia policial o con campañas de sensibilización. También piden que se apliquen sanciones a quienes deterioren el mobiliario urbano o incumplan las normas relacionadas con el cuidado de los espacios públicos.
Mientras tanto, los parterres afectados deberán ser reacondicionados, lo que implica un nuevo gasto para las arcas públicas y un trabajo adicional para los servicios municipales.






