En vísperas de una cita que puede quedar grabada en la historia reciente del CD Tenerife, Álvaro Cervera se aferró a una idea tan simple como contundente. Nada de cálculos, nada de mirar otros campos. El técnico lo dejó claro en sala de prensa: “Tenemos que pensar en ganar para ascender”. Una consigna que resume tanto el momento como la filosofía con la que el preparador ha conducido al equipo hasta la oportunidad de hoy.
El duelo ante el Barakaldo no admite distracciones. Aunque en paralelo juegue el Celta Fortuna, Cervera rechaza cualquier tentación de especular. “Haga lo que haga el rival, nosotros tenemos que ganar”, insistió. La ecuación es directa: victoria significa ascenso. Lo demás, ruido.
Esa claridad mental no es casual. En una semana donde la ansiedad podría haberse instalado en el vestuario, el técnico optó por normalizar. Rutina, correcciones tácticas y foco en lo propio. “Es un partido normal”, repitió, aunque todos sepan que no lo es. Pero ahí reside la experiencia de un entrenador curtido, que ya ha vivido escenarios similares y que persigue el que sería su quinto ascenso.
El rival, además, no invita a relajarse. El Barakaldo aparece en el Heliodoro como uno de los conjuntos más incómodos de la categoría: físico, vertical, agresivo en los duelos. Un equipo que obliga a competir cada balón como si fuera el último. “Me hubiera gustado otro rival”, admite Cervera con honestidad, aunque sin excusas.
También habrá que gestionar la presión. El técnico distingue entre el impulso colectivo -el empuje de la afición, que considera un aliado- y la batalla individual de cada jugador. No todos responden igual en estos contextos, y ahí el componente mental juega su papel.
Lo ocurrido en Ponferrada, con una segunda parte valiente que permitió rescatar un punto, no marca el guion de este partido. Aquello fue circunstancial. Ante el Barakaldo tocará otra cosa: precisión, intensidad y especialistas en el uno contra uno. Un encuentro más cerrado, más físico, donde cada error puede costar caro.
En definitiva, el Tenerife llega a la última curva dependiendo de sí mismo. Y su entrenador, lejos de enredarse en escenarios paralelos, ha reducido todo a una idea primaria, casi elemental: ganar. Porque, como repite Cervera, no hay atajos ni fórmulas ocultas. Solo fútbol… y noventa minutos para ascender.
Mención aparte hizo sobre el canterano Dani Fernández, protagonista sin duda en el duelo frente a la Ponferradina.
Al canterano lo elogió, pero también aseguró que “he visto jugadores extraordinarios que ahora están jugando en Tercera, Segunda RFEF y Preferente por ir demasiado rápido, por creerse ellos que son extraordinarios o por hacerlos entre todos extraordinarios. Yo a Dani lo he sacado de titular en dos o tres partidos y le cuesta todavía porque tiene 18 años y le cuesta llevar el ritmo”, expuso el entrenador sobre el joven atacante, recién renovado.







