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Un nuevo guachinche de Tenerife se planta ante la reseña de un cliente: “¿Qué harían en nuestro lugar?”

Casa Aguere, recién inaugurado, responde públicamente a la crítica de un comensal y asegura que jamás se les ocurriría vulnerar la privacidad de los clientes
Un nuevo guachinche de Tenerife se planta ante la reseña de un cliente
Un nuevo guachinche de Tenerife se planta ante la reseña de un cliente. | Facebook

Las redes sociales se han convertido en el terreno de juego más peligroso para la hostelería, especialmente para los negocios que acaban de abrir sus puertas. El último episodio lo protagoniza el Guachinche Casa Aguere, un establecimiento recién inaugurado que se ha visto envuelto en una agria polémica con un cliente a cuenta de una reseña en Google, abriendo un complejo debate que mezcla el derecho al pataleo, la protección de datos y la propia identidad culinaria de la Isla.

Todo comenzó cuando un usuario decidió plasmar su descontento tras encontrarse con una gran afluencia de público en el local.

La advertencia del cliente

En su crítica, el cliente cargó contra el sistema de atención del establecimiento: “No cogen el teléfono. Me he acercado y me encuentro una cola enorme. A la antigua usanza (…) coges número y esperas tu turno al solito”, protestaba, cuestionando la necesidad de esperar para comer.

Sin embargo, el punto más caliente de su reseña llegó con una advertencia legal hacia los propietarios del negocio por la gestión de sus redes sociales: “Pueden publicar tus reseñas en sus redes con nombre y apellidos para someterte al escarnio público. Tal vez no sepan que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha sancionado a establecimientos que respondieron revelando datos personales (…). La AEPD ha reiterado que el hecho de que cierta información sea visible en internet no autoriza automáticamente a reutilizarla y difundirla”.

“¿Hemos actuado mal?”

Ante la gravedad de la acusación, Guachinche Casa Aguere no se quedó de brazos cruzados y acudieron a sus perfiles oficiales para exponer la situación ante su comunidad de seguidores, asegurando sentirse presionados por el comensal.

“Este señor ha intentado contactarnos tanto por privado como públicamente para presionarnos y exigir que eliminemos una publicación”, lamentaron en redes sociales.

El local defiende que en ningún momento ha vulnerado la privacidad de nadie: “Nosotros conocemos perfectamente quién es, cuál es su nombre y otros datos personales, pero jamás se nos ocurriría hacerlos públicos”.

Asimismo, lanza una pregunta directa a sus clientes para defender la inversión y el esfuerzo invertido en la apertura: “¿Hemos actuado mal por compartir una reseña que él mismo publicó de forma pública, o simplemente estamos defendiendo un proyecto que ha costado mucho esfuerzo, sacrificio e inversión sacar adelante?”.

La mayoría de los usuarios cerró filas con el guachinche, restando valor a la queja por las colas —argumentando que esperar en Tenerife un domingo es sinónimo de que el sitio es bueno— y rebatiendo el argumento de la protección de datos. “Si tú pones en tus redes tu nombre y apellidos, luego no vengas diciendo no sé qué de protección de datos, nadie te obliga a ponerlo”, señalaba un internauta.

No obstante, tampoco faltaron las voces que aconsejaron al local mantenerse al margen de las disputas digitales para evitar una mala publicidad en sus primeros días de andadura: “No sé si es buena idea generar este conflicto el primer fin de semana. Yo me dedicaría a dar de comer y que la gente salga contenta”, apuntaba un cliente, mientras que otros advertían que entrar en el juego de las redes puede espantar a futuros clientes.

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