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Miden 40 centímetros, vigilan 6 carriles a la vez y multarán este verano: así son los nuevos radares de la DGT que ya se esconden en las carreteras

Tráfico invierte 1,2 millones de euros en 15 cinemómetros ultra compactos de solo dos kilos que vigilan ambos sentidos y se camuflan tras el mobiliario vial
Miden 40 centímetros, vigilan 6 carriles a la vez y multarán este verano: así son los nuevos radares de la DGT que ya se esconden en las carreteras
Radar invisible de la DGT. DA

La tecnología aplicada al control de las carreteras españolas avanza a una velocidad de vértigo, transformando por completo las herramientas de vigilancia en las vías públicas. La Dirección General de Tráfico ha dado un paso definitivo en la modernización de sus sistemas de control de velocidad con la adquisición de una tecnología que va a cambiar las reglas del juego para los conductores. Los nuevos radares de la DGT ya son una realidad tras confirmarse una inversión que supera el millón de euros en dispositivos cinemómetros de última generación.

La Jefatura Central de Tráfico ha destinado concretamente la cantidad de 1.230.000 euros para la compra de un lote de 15 dispositivos móviles de alta tecnología. Este contrato público, que fue adjudicado de manera oficial a la empresa especializada Tradesegur y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), detalla la puesta en marcha de un plan de sustitución de equipos antiguos u obsoletos que ya no resultaban rentables de reparar.

La previsión oficial sitúa el despliegue masivo y el uso generalizado de estos aparatos en las carreteras de todo el país entre los meses de julio y agosto, coincidiendo con las fases críticas de las operaciones salida y retorno del verano.

Nuevos radares de la DGT: fin de los dispositivos voluminosos

El verdadero elemento disruptivo de estos equipos radica en sus características físicas y estructurales. A diferencia de las pesadas cajas y los aparatosos trípodes que requerían furgonetas específicas para su traslado y la intervención de varios operarios, los nuevos radares de la DGT destacan por un diseño extremadamente compacto.

Tienen unas dimensiones longitudinales de apenas 40 centímetros y su peso total queda por debajo de los dos kilos. Esta ligereza extrema permite que un único agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil pueda transportarlos en una mochila común y realizar su despliegue operativo completo en escasos minutos.

Esta miniaturización se traduce de forma directa en una capacidad de ocultación sin precedentes en la red vial española. Al tratarse legalmente de cinemómetros de naturaleza móvil, la normativa vigente exime a las autoridades de la obligación de señalizar o advertir la ubicación exacta de los controles a los usuarios de la vía.

Las patrullas pueden situar estos dispositivos en cualquier punto conflictivo, arcén o zona de visibilidad reducida. Su diminuto armazón permite colocarlos de forma estratégica sobre pequeños soportes magnéticos, integrados en vehículos camuflados convencionales o mimetizados con los elementos más comunes del mobiliario de la calzada.

Cámaras capaces de vigilar 6 carriles a la vez

De hecho, asociaciones de conductores ya han detectado las primeras unidades de prueba operando en carreteras. Se han documentado situaciones reales donde estos aparatos permanecían totalmente invisibles para el ojo humano al ser colocados de forma estratégica justo detrás de paneles de señalización vertical de velocidad o adosados a los hitos kilométricos de piedra que delimitan las calzadas.

Un ejemplo de este modus operandi se registró en la localidad leonesa de Hospital de Órbigo, según apunta La Razón, donde un conductor logró captar cómo el dispositivo realizaba mediciones en un tramo interurbano aprovechando los márgenes ciegos de la vía.

A pesar de su reducido tamaño, las prestaciones técnicas y de computación de estos aparatos superan con creces a las de sus antecesores fijados en pórticos. Las ópticas digitales que integran permiten capturar imágenes en alta resolución y monitorizar de manera simultánea el comportamiento de hasta seis carriles de circulación en autovías o autopistas.

Asimismo, cuentan con la capacidad técnica de registrar infracciones en ambos sentidos de la marcha a la vez, una funcionalidad idónea para su uso en carreteras secundarias o vías de doble sentido con altos índices de siniestralidad.

La versatilidad meteorológica y el rango de detección completan las especificaciones de esta inversión de la administración. Los sensores láser de los aparatos son capaces de medir de forma precisa velocidades de circulación extremas de hasta 300 kilómetros por hora.

Sus funciones se mantienen operativas al cien por cien tanto a plena luz del día como en horario nocturno gracias a sus sistemas de infrarrojos integrados. Los bancos de niebla, la lluvia intensa o las condiciones de luz desfavorables en entornos cerrados ya no suponen un obstáculo para el desarrollo de las tareas de control y sanción por parte del organismo estatal.

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