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El transporte discrecional, en pie de guerra contra Aena por el “caos” de la nueva tasa en el aeropuerto del Sur

Aena achaca el incidente a un problema puntual de un vehículo que no usó la tarjeta de acceso, mientras el sector del transporte discrecional critica el peaje y lamenta el “maltrato” a los pasajeros
El transporte discrecional, en pie de guerra contra Aena por el “caos” de la nueva tasa en el aeropuerto del Sur
Un numeroso grupo de turistas afectados espera con sus equipajes bajo el sol por fuera de la terminal del aeropuerto Tenerife Sur. / DA

Decenas de guaguas turísticas se acumulan estos días a las puertas del aeropuerto de Tenerife Sur, atrapadas en un embudo que las asociaciones del sector del transporte discrecional atribuyen directamente a la nueva normativa impuesta por Aena, apodada como tasazo. Las colas superan la media hora en las maniobras de salida de los aparcamientos, una demora que, según los transportistas, se traduce en un perjuicio directo para los turistas.

“Nuestros peores vaticinios se han hecho realidad”, resumió a este periódico José Ángel Hernández, secretario general de la Federación de Empresas de Transporte de Canarias, que desde hace meses viene alertando de las consecuencias de un cambio de modelo que considera “improvisado” y orientado, sobre todo, a la recaudación.

La polémica arranca con la nueva tarifa que el gestor aeroportuario cobra a las guaguas de transporte discrecional por operar en ciertos aeropuertos canarios, un cargo que afecta a los vehículos dedicados a trasladar turistas entre las terminales y los establecimientos alojativos. La medida entró en vigor el pasado 1 de junio en el Sur y Lanzarote, después de que Aena concediera un plazo transitorio adicional al inicialmente previsto ante el rechazo frontal mostrado por el sector.

El cambio que más está trastocando la operativa diaria es el nuevo protocolo de estacionamiento. Ahora, las guaguas ya no pueden permanecer en el interior del recinto esperando a sus pasajeros; el modelo actual las obliga a aguardar fuera, en una bolsa situada en los aledaños del aeródromo, hasta que el guía turístico avisa de que el grupo está completo. Solo entonces se les autoriza a entrar y recoger a los viajeros.

El problema, según denunció la federación, está en la proporción. La zona de pago habilitada para el acceso de recogida apenas dispone de una treintena de plazas, mientras que el volumen real de guaguas que necesita operar en las horas punta ronda las 85 o 90. “El espacio no es suficiente para todas las guaguas”, advirtió Hernández, quien recuerda que la temporada alta, que arranca en octubre, todavía no ha comenzado. “Estamos preocupados con lo que pueda suceder”, admitió.

La federación describió que desde que desembarca el primer pasajero hasta que lo hace el último pueden pasar hasta 30 minutos, un tiempo que antes los primeros viajeros aguardaban ya acomodados en el interior de la guagua. “Ahora esperan al sol”, subrayó, a la vez que añadió que a esa espera hay que sumar, en los vuelos procedentes de fuera del espacio Schengen, los controles de pasaporte, que pueden extenderse entre 90 y 120 minutos adicionales. El dirigente cuestionó además la rigidez del nuevo sistema frente a la realidad operativa de un aeropuerto, ya que este tipo de instalaciones “no tiene un funcionamiento a rajatabla”, al haber una “multitud de vicisitudes” que se pueden encontrar y que pueden colapsar la zona: “Una guagua no puede recoger pasajeros en cinco minutos”.

“Les reclamamos, en primer lugar, que no implanten este tipo de sistema. Entendemos que esta es una decisión tomada desde la dirección de la empresa, y que solo responde a una cuestión recaudatoria”, denunció Hernández.

Como medida paliativa, reclaman la habilitación de bolsas gratuitas proporcionales al volumen real de visitantes del aeropuerto, la creación de marquesinas con sombra en las zonas de espera y la disposición de espacios para los conductores.

El transporte discrecional, en pie de guerra contra Aena por el “caos” de la nueva tasa en el aeropuerto del Sur
Colas, ayer, en los accesos del Aeropuerto del Sur. DA

La versión de Aena

Consultadas por este periódico, fuentes internas de Aena ofrecen una lectura distinta de las reivindicaciones del sector. Sobre las colas denunciadas por los transportistas, las atribuyen a un episodio puntual, un bloqueo “puntual” en una de las tarjetas de acceso, y rebajan su duración: “No fueron más de nueve minutos”, afirman. En cuanto a la falta de espacio, las mismas fuentes sostienen que la creación de bolsas de espera adicionales responde igualmente a una petición del propio sector.

Según explican, ya se ha dado respuesta a una de las principales demandas de la federación, la posibilidad de abonar la tasa en diferido, de modo que las guaguas puedan salir de forma inmediata del recinto y liquidar el pago a mes vencido, dentro de la hora de cortesía prevista, mediante una tarjeta de proximidad habilitada para ello.

Respecto a la reclamación de marquesinas, Aena matiza que la bolsa de guaguas “no es una zona de descanso o esparcimiento”.

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