Sara Morales tenía 14 años cuando salió de su casa en Las Palmas de Gran Canaria el 30 de julio de 2006. Se dirigía al centro comercial La Ballena, donde había quedado con un amigo, pero nunca llegó. Dos décadas después, sigue sin conocerse qué ocurrió durante aquel trayecto.
A punto de cumplirse 20 años de la desaparición de la joven isleña, el criminólogo tinerfeño Félix Ríos ha recuperado el caso en sus redes sociales para poner el foco en una cuestión que sigue sin respuesta: qué ocurrió en el recorrido que separaba la vivienda de la adolescente de su destino.
Sara salió aquella tarde de su domicilio, situado en el barrio de Escaleritas, para dirigirse a pie al centro comercial La Ballena. Tenía que encontrarse allí con un amigo de su edad. La distancia era de aproximadamente un kilómetro y medio, pero nunca llegó a la cita.
Desde entonces no se ha encontrado un rastro que permita determinar qué sucedió.
El tramo en el que se perdió la pista de Sara Morales
Ríos centra su análisis precisamente en ese recorrido. El criminólogo recuerda que una de las dificultades del caso es que no se pudo establecer el punto exacto en el que Sara Morales dejó de continuar hacia el centro comercial.
“No hubo cámaras; no hubo testigos”, señala en su publicación al resumir las circunstancias con las que tuvieron que trabajar los investigadores.
Su reflexión no plantea una explicación sobre lo sucedido. Al contrario, incide en la falta de elementos que permitan reconstruir los últimos minutos conocidos de la adolescente.
Las informaciones publicadas desde los primeros años del caso coinciden en que Sara salió de su casa, pero nunca llegó a La Ballena, el lugar donde la esperaba su amigo.
Ese vacío entre ambos puntos ha condicionado buena parte de las pesquisas posteriores.
Búsquedas en terrenos y pozos
Durante estos años se han seguido diferentes líneas de investigación y se han realizado búsquedas sobre el terreno.
En abril de 2009, por ejemplo, la Policía retomó los rastreos en la zona de Lomo Blanco, al sur de Las Palmas de Gran Canaria, dentro de una línea que investigaba entonces la Brigada de Policía Judicial.
También se inspeccionaron pozos. En marzo de 2010 se analizaron restos óseos encontrados en uno de los lugares examinados durante la búsqueda, aunque posteriormente se determinó que no eran humanos.
Ríos recuerda ahora ese trabajo acumulado durante dos décadas: inspecciones de terrenos, exploraciones de pozos y numerosas declaraciones tomadas durante la investigación. Pese a ello, el paradero de Sara continúa sin conocerse.
Un caso que llega a los 20 años sin resolver
La desaparición de Sara Morales se produjo el 30 de julio de 2006. Tenía 14 años. La investigación permanecía abierta al menos en los últimos seguimientos públicos disponibles sobre el caso, como el realizado por Televisión Canaria en 2021.
Ahora, al acercarse el vigésimo aniversario, Félix Ríos utiliza el caso para plantear qué factor pudo dificultar especialmente su esclarecimiento: las limitaciones tecnológicas de aquella época, la falta de pruebas o la ausencia de un rastro que permitiera reconstruir lo sucedido.
Son preguntas, no conclusiones.
Veinte años después de aquella tarde, el hecho esencial permanece sin cambios: Sara Morales salió de casa para encontrarse con un amigo y nunca llegó a su destino. Su paradero continúa sin conocerse.






