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Pedro Trapote, empresario de la noche con discotecas en Tenerife: “Personajes que sorprenderían me han pedido cosas que ni he querido ni podía dárselas”

El fundador de Joy Eslava y Pachá repasa en 'El País' sus años al frente del ocio nocturno, por donde pasaron figuras como Maradona, Pelé o Stevie Wonder, y revela el motivo por el que guardó los secretos de la élite de la época
Pedro Trapote, empresario de la noche con discotecas en Tenerife: “Personajes que sorprenderían me han pedido cosas que ni he querido ni podía dárselas”
El empresario Pedro Trapote revolucionó el ocio nocturno con salas como Joy Eslava y Pachá Madrid. Archivo EP

El empresario Pedro Trapote, una de las figuras más influyentes del ocio nocturno en España y promotor de locales históricos en Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, repasa su trayectoria profesional a sus 86 años en una entrevista concedida a El País.

Trapote, que revolucionó las pistas de baile tras la Transición con salas como Joy Eslava y Pachá Madrid, centra ahora su actividad en la expansión internacional de la emblemática churrería San Ginés.

La expansión del ocio nocturno en el Archipiélago

El empresario inició su imperio del entretenimiento a finales de la década de 1970 aprovechando el auge del turismo y la apertura social del país. Fijó su mirada en Canarias para desplegar su modelo de negocio y dar el salto definitivo a los grandes coliseos de la capital española.

“Monté 10 discotecas en 3 años: en Tenerife, en Playa del Inglés (Gran Canaria), en Lanzarote, en Marbella, en Torremolinos, en El Puerto de Santa María. Vi que la noche era una posibilidad para una generación que salía después de la Transición política con ganas de libertad, de divertirse y de vivir su propio destino”, rememora el empresario.

Además de su consolidación en el Archipiélago y en la Costa del Sol, Trapote adquirió en 1978 el antiguo Teatro Eslava de Madrid. Pese a la tensión política de la época, abrió la discoteca Joy Eslava el 25 de febrero de 1981, solo dos días después del intento de golpe de Estado del 23-F. La sala se convirtió de inmediato en un fenómeno de masas.

Un centro social para la élite internacional y los secretos de su agenda

Sobre su etapa en la cúspide del ocio madrileño, Trapote sostiene que sus salas trascendieron el concepto tradicional de fiesta para transformarse en el punto de encuentro de la vida pública española e internacional de finales del siglo XX.

“Fui el rey de la noche porque tanto el Joy como el Pachá se convirtieron en un centro social. No solamente era un sitio para tomar copas y bailar, que era la moda, sino que era donde se reunía la sociedad. Yo recuerdo a Paloma Picasso, a Stevie Wonder, a todo el mundo. Todo el mundo venía: Pelé, Maradona…”, cuenta.

La clave para sostener ese imperio durante décadas residió en mantener una estricta reserva sobre lo que sucedía dentro de sus recintos. Respecto al valor confidencial de los contactos y vivencias acumulados durante más de medio siglo, Trapote se muestra tajante sobre la discreción que mantuvo frente a las peticiones de clientes ilustres.

“Yo soy una tumba. Personajes que sorprenderían me han pedido cosas que ni he querido ni podía dárselas, pero me lo han pedido. [Mi agenda] no tiene valor porque sé más por lo que callo que por lo que sea capaz de decir”, afirma.

Del “rey de la noche” al “rey de los churros”

Tras dejar la gestión directa de Joy Eslava y vender el Teatro Barceló (antiguo Pachá), Trapote volcó sus esfuerzos en la churrería San Ginés de Madrid, un negocio centenario que adquirió en su momento para dar servicio al público nocturno.

Actualmente, el establecimiento de la capital da empleo a 200 trabajadores y despacha más de 5.000 consumiciones diarias en fechas de gran afluencia. Sus hijos dirigen la expansión internacional de la marca con aperturas en Miami, Austin y Manila.

A sus 86 años, rechaza de pleno la jubilación: “Descansar es empezar a morir y yo no me veo en casa esperando a la parca”.

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