La Casa del Caminero de San Andrés lleva años cerrada. Sin embargo, el debate sobre su futuro permanece más vivo que nunca. Situada en uno de los enclaves más estratégicos de Tenerife, a las puertas del macizo de Anaga y punto de paso obligado hacia sus caseríos, esta antigua vivienda se ha convertido en el símbolo de una reivindicación vecinal que trasciende la mera recuperación de un viejo inmueble. Lo que reclaman los colectivos sociales de la zona es la oportunidad de transformar un edificio abandonado en un espacio al servicio de la comunidad.
La última petición lanzada por la ONG Abrigos y Sonrisas al Cabildo de Tenerife es tan sencilla como concreta: que les permita acceder al interior de la vivienda para comprobar cuál es su estado real antes de tomar cualquier decisión sobre su futuro.
“Lo único que pedimos es que nos abra la puerta y nos permita comprobar el estado real del inmueble antes de decidir cualquier otra actuación. Nosotros nos comprometemos a arreglarla”, resume Yone Febles, responsable de la entidad.
La Casa del Caminero y su historia
No se trata de una reivindicación nueva. Abrigos y Sonrisas lleva desde 2023 solicitando la cesión del inmueble con el objetivo de darle un uso social vinculado especialmente a las personas mayores y a la lucha contra la soledad no deseada, una problemática que afecta de forma especial a los núcleos rurales de Anaga, donde el envejecimiento de la población y el aislamiento geográfico condicionan la vida cotidiana.
Con el paso del tiempo, la propuesta ha dejado de ser una iniciativa exclusiva de la ONG para convertirse en una demanda compartida por buena parte del tejido asociativo de Anaga. Diversas asociaciones vecinales y colectivos sociales de la comarca han expresado públicamente su respaldo, convencidos de que la Casa del Caminero puede convertirse en un centro de convivencia, de actividades comunitarias y de apoyo a la población residente. Entre ellas destacan AAVV Los Pedacillos, AAVV Voz del Valle, AAVV María Jiménez, Asoc. de Mujeres Ágora, Asoc Juvenil Los asomados, Asociación de Mayores San Andrés, AAVV San José de Taborno, AAVV Casas de la Cumbre El Til, AAVV Nube Gris Roque Negro, Asociación de Mayores Quinteto de Anaga, AAVV La Cumbrecilla Afur, Atlético San Juan, Asociación Cultural Sofocados, Asociación de Mujeres Laurisilva, Asociación Dejavoz, Asociación Cultural, Ocio y Tiempo Libre Valle de Abicor y Banda de Música Amigos del Arte.
Lejos de solicitar una inversión inmediata a la administración, los colectivos defienden un planteamiento diferente. Quieren conocer primero el verdadero estado de conservación del edificio y, si este lo permite, asumir buena parte de los trabajos de recuperación mediante voluntariado y colaboración ciudadana. La reivindicación ha ido creciendo a medida que el inmueble continúa deteriorándose por el paso del tiempo. Para los vecinos, mantener cerrada una edificación situada en un punto tan emblemático supone perder una oportunidad para dotar a Anaga de un equipamiento del que carece desde hace décadas.
Durante los últimos meses el debate se ha intensificado. Mientras el Cabildo sostiene que cualquier actuación en el edificio debe ajustarse a los procedimientos técnicos y administrativos correspondientes, los colectivos sociales consideran que esa valoración no puede darse por definitiva sin permitir una inspección directa del inmueble por parte de quienes están dispuestos a implicarse en su recuperación.
Precisamente esa es la petición que ahora centra todas las reivindicaciones. No exigen una cesión inmediata ni una autorización definitiva para iniciar obras. Solicitan un primer paso: abrir la puerta de la Casa del Caminero.
“Si después se concluye que no es viable, lo aceptaremos. Pero primero queremos verlo”, sostienen desde Abrigos y Sonrisas, convencidos de que el estado de la vivienda puede ser muy distinto del que reflejan los informes administrativos.
El respaldo social tampoco ha dejado de aumentar. Las asociaciones vecinales consideran que el inmueble podría albergar actividades dirigidas a combatir la soledad de las personas mayores, servir como punto de encuentro para los habitantes de los distintos caseríos de Anaga e incluso convertirse en un espacio donde desarrollar proyectos comunitarios, culturales y de apoyo social.
El simbolismo del edificio también pesa en la reivindicación. La Casa del Caminero ocupa una posición privilegiada en la entrada al Parque Rural de Anaga, declarado Reserva de la Biosfera, y forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Recuperarla supondría, a juicio de los colectivos, devolver a la ciudadanía un espacio que lleva demasiado tiempo sin utilidad mientras las necesidades sociales del territorio continúan creciendo.
Las casas de camineros eran habituales en el siglo XVIII para acoger a los cuidadores de las carreteras y como lugares de auxilio a los viajeros. La de San Andrés tuvo el mismo uso y su último habitante fue precisamente el hijo del último caminero de la zona, quien la ocupó ilegalmente durante años hasta ser desalojado.
Por eso, la petición de Abrigos y Sonrisas se resume hoy en una frase que sintetiza años de reivindicaciones: abrir una puerta. La del edificio, para comprobar si realmente puede recuperarse. Y, al mismo tiempo, la de una posible solución construida desde la colaboración entre la administración y una ciudadanía que asegura estar dispuesta a aportar trabajo, tiempo y compromiso para devolver la vida a uno de los inmuebles más representativos de la entrada al macizo. Si esto no sucediera, Anaga se pondrá en lucha y dará un paso más en sus reivindicaciones.






