Olores
Ustedes no tienen por qué saber que yo soy muy sensible a los olores. E identifico mi entorno, con los ojos cerrados, siguiendo la estela no precisamente agradable de ciertos efluvios urbanos. La calle Iriarte del Puerto de la Cruz, al final, cerca de Bambi, huele a meados. No sé si porque la gente micciona
