El acróbata
El país no está en manos de quienes ya saben qué van a votar. Tampoco en las de aquellos que se acercarán a los colegios electorales porque abstenerse les sabe mal o fatal -irán a regañadientes, pero lo harán-. Este país no está en manos de militantes, cargos públicos, simpatizantes, responsables orgánicos, apoderados o interventores.
