El informe Destrucción a Toda Costa 2026, presentado por Greenpeace, sitúa a las Islas en una situación de vulnerabilidad extrema: un total de 150 kilómetros de litoral en peligro, 18 puntos críticos identificados y 1.419 expedientes de sanción abiertos por la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural revelan la asfixia del suelo costero en el Archipiélago.
La organización ecologista advierte de que el litoral de Canarias pierde cuatro kilómetros de costa natural cada año como consecuencia del avance del mar y la urbanización.
Frente a una subida del nivel del océano proyectada en casi un metro para finales de siglo, las infraestructuras rígidas y las reparaciones de paseos marítimos tras los temporales se han convertido en parches millonarios e ineficaces.
Los focos del conflicto: urbanismo e impacto en el mar
El informe detalla controversias urbanísticas de peso como el macroproyecto Cuna del Alma en Adeje, investigado por invadir la servidumbre de protección; la orden de derribo sobre el hotel Oliva Beach en Fuerteventura; y los movimientos de tierra en la playa de Veneguera en Gran Canaria.
A esto se suma el azote de temporales recientes como la borrasca Therese, que dejó pérdidas por ocho millones de euros y destruyó piscinas naturales en el municipio de La Laguna.
El deterioro no es solo terrestre. En Tenerife, la plataforma Salvar Punta Blanca y colectivos científicos han denunciado el proyecto de la empresa Underwater Gardens sobre la Zona Especial de Conservación Teno-Rasca, tildándolo de lavado verde (greenwashing).
Asimismo, la Universidad de La Laguna ha confirmado que el alza térmica del agua perjudica a tres especies clave de macroalgas y altera la biomasa pesquera en la reserva marina del norte de Lanzarote.
Retirada estratégica y soluciones naturales
Frente al modelo del cemento, Greenpeace reclama la retirada de infraestructuras expuestas y el impulso de soluciones basadas en la naturaleza. “Aferrarse a una costa que ya no existe no es proteger la economía, es financiar un naufragio anunciado“, afirma María José Caballero, responsable de Costas de la ONG.
Entre las actuaciones ejemplares, la organización destaca el derribo del hotel abandonado de Añaza en Santa Cruz de Tenerife para renaturalizar la zona, las obras de integración en Las Caletillas (Candelaria) y la gestión hidrodinámica en La Cícer (Las Palmas de Gran Canaria), donde se evitó verter arena artificial demostrando que el propio mar recupera los sedimentos.







