Simón Peres
He estado dos veces en Israel. Una, en los ochenta, con Jerónimo Saavedra y una embajada de políticos y empresarios canarios. Jerónimo, dos veces ministro, tenía gran prestigio dentro del socialismo europeo
He estado dos veces en Israel. Una, en los ochenta, con Jerónimo Saavedra y una embajada de políticos y empresarios canarios. Jerónimo, dos veces ministro, tenía gran prestigio dentro del socialismo europeo
En mi azarosa vida he llegado a vender hasta aviones, pero de la operación periodística y comercial que me siento más satisfecho es la de haber ayudado a introducir la Seat en Canarias.
El otro día estuve en Segovia y mi estancia breve coincidió con la procesión de su patrona, la Virgen de la Fuencisla, que es mariscal de campo y luce junto a ella la enseña nacional.
Dice la alcaldesa de Madrid, lo reconoce, que Madrid está sucia; bueno, o sucio.
Durante las pocas horas que duermo, en la noche del sábado al domingo pasados, soñé que me habían regalado un rinoceronte azul
Yo conocí a uno de los voluntarios que apagaron aquel viejo fuego: se llamaba Patricio el Cagalera y era betunero, no bombero
Esta es la segunda entrega de una trilogía sobre el Puerto (de la Cruz). A don Domingo Pérez Cáceres, el obispo progresista (para entonces) de Tenerife lo quiso premiar Isidoro Luz con una calle portuense
El lunes, como para mí los lunes no existen, me di una vuelta por mi pueblo, caminando. Me pararon cinco o seis personas -es difícil que no me pare nadie en el Puerto-
Esta semana pasada me quedo con dos cosas. Una, con el llanto de Caco Senante, después de haber sido reivindicado por la Audiencia Nacional
Después de una entusiasta exposición, en cuarto curso, del padre Pablo Díez, agustino, para explicar a manganzones de 14 años, más salidos que monos, la concepción de la Virgen María sin contacto de varón, yo escuché la pregunta más graciosa y más lógica que recuerdo, de un compañero de colegio.