8-M y una luz racional
El virus ha eclipsado nuestras vidas hasta extremos inimaginables. Este domingo devuelve a la calle el sentido de las conquistas sociales
El virus ha eclipsado nuestras vidas hasta extremos inimaginables. Este domingo devuelve a la calle el sentido de las conquistas sociales
El poeta Cardenal tenía apellido vaticano, y un papa lo amonestó en público, para que otro papa lo indultara en vida. Conocí a Cardenal, don Ernesto, como Che Guevara, hace más de diez años, ya octogenario, pero vigoroso y beligerante contra Daniel Ortega y la doña. “Tienen un poder infinito”, solía decir del exlibertador sandinista
Puestos a elegir, este era el tema viral por excelencia. Y no hay sino que ver cómo flota y se extiende en las aguas sucias de los mares digitales que dan la vuelta al mundo. Estamos en vilo en plena circunnavegación del coronavirus y los miedos profusos que lo acompañan en el viaje. Canarias, como
“No es el fin del mundo, es aprender a convivir con el coronavirus”
Tres de los cuatro elementos de la naturaleza (la tierra, el aire y el fuego), a falta del agua, sembraron el caos en el Archipiélago un domingo que pasará a la historia como lo hizo el Delta
George Clooney eligió la isla de La Palma para rodar su próxima película, Good Morning, Midnight, desconociendo seguramente que lo hacía en vísperas del Carnaval, que es a lo que más se parece ahora el mundo en su dislate de dirigentes histriónicos y su travestismo de la realidad posverdadera. En la cinta, el actor y
Si no fuera por las epidemias recurrentes, los economistas y los científicos guardarían periodos largos de ocio e inactividad. Ahora este coronavirus les ha dado la oportunidad de teorizar sobre los peligros que enfrenta el ser humano y el Estado del bienestar, y, de nuevo, son convocados los sabios de la aldea (global, por supuesto)
África está tan cerca que le evitamos la mirada y le damos la espalda, como se quejaba Pepe Dámaso en los años 60 cuando era el único representante español en el festival de artes plásticas de Dakar y lo fue a ver Marpessa Dawn, la bella Eurídice de Orfeo Negro
Cada tiempo tiene su impronta. Es el Oscar sucesivo. Cada acontecimiento compite por alzarse con la estatuilla. Las modas de la sociedad, de la política a la economía, buscan su estrellato, imponer su poder de persuasión en la infinita maraña de redes que nos atrapa. Con el coronavirus se cumple la regla del fenómeno viral
En una de las películas de Spielberg, el protagonista hace vida en la terminal de un aeropuerto, adonde llegó procedente de un país que, al aterrizar, había sufrido un golpe de Estado, perdiendo hasta su propia identidad
Unos cuantos fenómenos recientes establecen las reglas de juego de esta década recién iniciada. No será la política, ni la economía la que únicamente nos rija, sino, sobre todo, la ciencia. Porque la salud apaga los otros frentes y pone sus condiciones. Lo hemos visto esta última semana a raíz del coronavirus, capaz de eclipsar
Nunca hemos tenido ingleses y canarios los relojes tan en sintonía como este viernes de cesura y divorcio de Londres y Bruselas. Las campanas del Big Ben (silenciosas por obras) sonaron sentimentalmente en nuestros oídos, y bromeamos con la disputa del punto fijo reclamando el Meridiano Cero que nos arrebató Greenwich en el fondo de