Cremalleras
Algo falló, y echó la culpa a la cremallera. Algo se torció; no fue, pinchó, la rueda del humor reventó. Y, en fin, ya se sabe que desconcierto e irritabilidad se asocian con frecuencia, y en eso que entró a comprarse un bolso, la cremallera se le atascó y, boom, sacó a pasear sus demonios










