Día 96
He vuelto a correr de madrugada (a las 5.00, hora bruja; por fin). Cien días -casi- perdiéndomelo (confinamiento, deshoras y cambios de rutinas se aliaron con el cansancio) Quienes corremos antes de que las ciudades bajen de la cama sabemos que merece la pena; cualquier otro momento del día es plan B -nada que ver-.
