Opinión

Pactos

Nunca sabremos qué demonios nos tenía el destino preparado para esa hora que no fue en la noche del sábado al domingo. Jamás viviremos esos sesenta minutos que, al adelantar el reloj, se evaporaron sin ser vividos, convertidos en un montón de nada, en la misma ausencia de tiempo con la que Sánchez e Iglesias se reúnen hoy. Ocurrirá con esa cita, y con abril, lo que pasó con la hora que nos negaron. Y así será -así no será- porque no se han enterado de nada. No han entendido nada. No han comprendido que no puede gestionarse este tiempo con los esquemas del anterior

El Pino de Machín

En las inmediaciones del Camino de las Mimbreras, la espléndida que, nada más toca la superficie se bifurca en dos poderosos troncos gemelos que, desde abajo, anticipan la dimensión de su copa y la amplia superficie de sombra que procura

¿Se puede?

Serán discretos, pero ahí estarán, ajustando sus dispositivos de captura para cazar algún fenómeno electrónico de voz, alguna señal o movimiento, moción, idea o proposición no de ley que confirme que Podemos tiene unos cuantos escaños en el Parlamento de Canarias

Campana de cristal

Hace mil años un visir de Oriente Medio hizo una redada de maleantes, pero no los metió en una cárcel, sino en un palacio con las mujeres más hermosas, y, al cabo de dos meses, les dijo, “no les prometo un harén de huríes en un paraíso ultraterreno, sino aquí, así que tráiganme las cabezas de los terroristas y les regalo dos meses más en la gloria de este edén”