La tienda de armas de la esquina, por Rafael Torres
Se puede odiar algo y no acribillar a tiros al objeto detestado, pero si uno es un imbécil, o un miserable, que además hoza con gusto en el albañal de la ignorancia y tiene un jefe, un guía demenciado, que le jalea, entonces las posibilidades de que uno se compre el arma de fuego más
