El amigo invisible
El intercambio de libros cuando empezó el debate fue la señal, Pedro Sánchez y Albert Rivera habían quedado para jugar al amigo invisible. A ambos les interesaba darse caña, chupar cámara, mostrarse irreconciliables. Olió a pacto, a altercado de conveniencia. En el aire flotó la sensación de que compartían guion, e intereses. Ambos necesitaban tapar










