inmigración

Hoy, manifestación contra las deportaciones y el macrocentro de Las Raíces

Grupos de activistas e inmigrantes protestarán, a partir de las 11.30 horas, para tratar de evitar la devolución de un grupo de senegaleses, prevista para el próximo miércoles
Imágenes de las condiciones dentro del campamento provisional para inmigrantes emplazado en Las Raíces: cisternas y grifos del baño sin agua y vallas como único lugar donde colocar la ropa. DA

Cisternas que no funcionan, grifos sin agua, escasas raciones de comida, vallas como único lugar en el que guardar la ropa más allá de las literas… Las carencias esgrimidas por los usuarios del campamento para inmigrantes instalado provisionalmente en Las Raíces (La Laguna) están documentadas gráficamente. Han sido las propias personas alojadas en este recurso las que han denunciado, a través de vídeos grabados con sus teléfonos móviles, las condiciones en las que se encuentran. Tal es el nivel de descontento que se ha alcanzado que la Asamblea de apoyo a migrantes de Tenerife, movimiento ciudadano creado en torno al centro, emplea para referirse al complejo el término “campo de concentración”. En la mañana de hoy (11.30 horas), de hecho, hay convocada una manifestación para intentar frenar la deportación de un grupo de senegaleses, prevista el día 24.

A los problemas de carácter logístico existentes en el centro, de los que se ha hecho eco DIARIO DE AVISOS en distintas ocasiones desde que se puso en marcha la infraestructura, se unen otros que ponían de relieve los activistas de la Asamblea. En concreto, este miércoles hacían alusión a incumplimientos de la normativa para prevenir contagios de COVID-19, siendo, a juicio de la organización, imposible mantener la distancia interpersonal en el otrora acuartelamiento militar, o incluso que no tenían acceso a gel hidroalcohólico para lavarse las manos con la misma frecuencia “que se nos pide a todo el mundo”. Aparte, los voluntarios señalaban que “las colas para coger la comida son muy largas, y los últimos a veces se quedan sin comer”. Eso sin contar la necesidades médicas de algunos: “Nos dicen que el personal del centro llama a la Policía muy rápido, pero que cuando hace falta un médico solo oyen mañana, mañana, y ya saben que eso es que no vendrán”, recordaba una voluntaria.

El Plan Canarias, la estrategia de emplazar macrocampamentos en distintos puntos de las Islas para acoger a los indocumentados, que fue presentada por el ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, como solución a los hacinamientos en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria), no parece estar teniendo una buena acogida. Y ya no son solo los inmigrantes los que manifiestan sus quejas por las masificaciones que se producen en estos enclaves, sino los propios vecinos de las proximidades.

En declaraciones al DIARIO, residentes en el Rodeo Alto, próximos a Las Raíces, no dudaban en tildar de “drama humanitario” lo que se vive bajo las carpas del campamento. En este sentido, aprovechaban una reunión con el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, para trasladarle posibles soluciones a distintas problemáticas, si bien entendían que el concepto de mantener en condiciones precarias a 2.400 personas de distintas nacionalidades, con la frustración, además, de no poder cumplir su objetivo de viajar a la Península o el extranjero, no parece compatible.

El factor clave, de acuerdo con los usuarios, es la convivencia; tanto en el interior de las carpas como con los vecinos de la zona. Estos últimos, en el referido encuentro, decían tener la intención de “adaptarnos a la situación”, aunque reconocían que se hacía difícil, teniendo en cuenta el ir y venir de los inmigrantes del campamento, que, al estar alejados de prácticamente cualquier establecimiento -más allá de una gasolinera y alguna venta de barrio-, se han visto obligados a discurrir por el arcén de la carretera de La Esperanza.

Y es que los residentes en el Rodeo Alto han decidido alejarse de posicionamientos xenófobos y racistas como los que se pudieron observar hace meses en lugares como Tunte, en Gran Canaria, donde tuvieron lugar concentraciones de población local en contra de que los inmigrantes permanecieran cerca del referido barrio.

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